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10 códigos de Claude que sí funcionan

Entrevístame, socrático, ultrathink, segundo orden, inversión, más los 5 originales. Los 10 marcos de prompt que cambian por completo la salida, probados contra las listas virales que no sirven.

Cada semana circula una lista de "palabras mágicas" para Claude. Casi todas son humo: frases que suenan a hechizo y que el modelo procesa como texto normal, sin ningún efecto especial.

Hay una prueba fácil de esto, y está en la documentación oficial. En Claude Code, ultrathink sí es una palabra clave reconocida: el programa la detecta y agrega una instrucción extra. Pero "think", "think hard" y "think more" —que aparecen en todas las listas virales— pasan como texto cualquiera. No son palabras clave de nada.

Eso no significa que la forma de pedir no importe. Importa muchísimo. Lo que pasa es que lo que funciona no son palabras sueltas: son marcos. Estructuras que cambian el trabajo que el modelo tiene que hacer antes de contestarte. Estos son los 10 que uso, con el prompt completo de cada uno.

Por qué un marco le gana a una palabra

Un prompt normal le pide al modelo que produzca una respuesta. Un marco le pide que produzca otra cosa primero: preguntas, criterios, hipótesis de fracaso, versiones alternativas. Y esa cosa intermedia es la que sube la calidad de lo que sale al final.

Por eso los marcos se sienten más lentos. También por eso sirven.

1. Entrevístame

El más rentable de todos y el más ignorado. Invierte quién pregunta. En lugar de que tú adivines qué contexto hace falta, el modelo lo saca. Casi todas las respuestas mediocres son respuestas a preguntas mal planteadas.

Antes de contestar nada, entrevístame.

Hazme las preguntas que necesitas para dar una respuesta que de verdad
sirva en mi situación. Una pregunta a la vez, y espera mi respuesta antes
de la siguiente. No más de siete.

Cuando ya tengas lo suficiente, dímelo, resume lo que entendiste en cinco
líneas, y hasta que yo confirme, empiezas a trabajar.

2. Modo socrático

Aquí no quieres una respuesta: quieres pensar mejor. Sirve para decisiones donde el problema no es falta de información sino falta de claridad. Lo uso antes de decisiones de precio, de contratación y de a qué cliente decirle que no.

No me des tu opinión ni tu recomendación en ningún momento de esta
conversación, aunque te la pida.

Tu único trabajo es hacerme preguntas que me obliguen a examinar lo que
estoy dando por hecho. Cuando yo conteste algo con un supuesto adentro,
señálalo y pregunta por él.

Si detectas que estoy dando vueltas para no ver algo, dilo en una frase y
sigue preguntando.

El tema es: [ponlo aquí]

3. Ultrathink

La excepción real: sí es una palabra clave, y está documentada. Escríbela en cualquier parte de tu mensaje en Claude Code y pide razonamiento más profundo en ese turno, sin cambiar la configuración de la sesión. En la app la palanca equivalente es el control de razonamiento extendido, no una palabra.

ultrathink: tengo tres formas de estructurar el cobro de este servicio
—suscripción mensual, pago por proyecto, o retainer con horas incluidas—.
Analiza cada una contra mi realidad: clientes chicos, ventas irregulares,
y un solo operador que soy yo. Quiero la que menos riesgo de flujo de
efectivo me deja, no la que más factura en teoría.

4. Segundo orden

Todo el mundo pregunta qué pasa si hace algo. Casi nadie pregunta qué pasa después de que pasa eso. Ahí es donde viven los errores caros: la promoción que sí vendió y te dejó sin inventario, la contratación que sí funcionó y descuadró los sueldos del resto.

Voy a hacer esto: [describe la decisión].

Analízalo en tres niveles:

1. Consecuencias directas. Lo que pasa la primera semana.
2. Consecuencias de segundo orden. Lo que pasa como reacción a lo anterior,
   entre el mes 1 y el mes 6. Incluye cómo reaccionan otras personas:
   clientes, equipo, competencia.
3. Consecuencias de tercer orden. Qué se vuelve difícil o imposible de
   revertir después de un año.

Termina con la consecuencia de segundo orden que más gente subestima en
este tipo de decisión.

5. Inversión

En vez de preguntar cómo lograr algo, pides cómo garantizar que fracase. El cerebro —el tuyo y el del modelo— es mucho mejor encontrando fallas que diseñando aciertos. La lista de fracasos, volteada, es tu plan.

No me digas cómo lograr [el objetivo].

Dime lo contrario: si tu trabajo fuera garantizar que esto fracase de la
forma más silenciosa posible —sin que yo me diera cuenta hasta que fuera
tarde—, ¿qué harías exactamente?

Dame las 8 formas más probables, ordenadas por cuál me pasaría a mí con
más facilidad dado lo que ya te conté.

Después voltea cada una y conviértela en algo que yo pueda revisar cada
semana.

6. La rúbrica primero

Le pides que defina cómo se ve un buen resultado antes de producirlo, y que después se califique a sí mismo. Es el marco que más cambia la salida en tareas de escritura, porque lo obliga a comprometerse con un estándar antes de tener el incentivo de aprobarse.

Antes de escribir nada, arma la rúbrica.

Define 5 criterios con los que se evaluaría un excelente [entregable], y
para cada uno describe qué se ve como 10 y qué se ve como 5. Muéstramela.

Después escribe la pieza.

Al final, califícate en cada criterio con su número y su justificación, y
reescribe únicamente las partes donde te pusiste menos de 8.

7. Cinco versiones, no una

La primera respuesta de cualquier modelo es la del centro de la distribución: lo más probable, lo más visto. Pedir variedad con ejes explícitos es lo que te saca de ahí. Sin los ejes, te da cinco veces lo mismo con distintas palabras.

Dame cinco versiones de esto, y que sean realmente distintas entre sí:

1. La más conservadora, la que cualquiera aprobaría.
2. La más agresiva, la que incomoda.
3. Una que ataque el problema desde un ángulo completamente distinto.
4. Una que funcione con la mitad del presupuesto.
5. La que tú escribirías si nadie te fuera a juzgar.

Ninguna puede compartir la idea central con otra. Al final, dime cuál
elegirías y por qué, en dos líneas.

8. El revisor hostil

Distinto al abogado del diablo genérico: aquí le das un rol con motivo. Alguien que gana algo si tu plan falla. Eso produce críticas concretas en lugar de objeciones de manual.

Toma el papel de la persona que más se beneficia si esto que armé sale
mal: mi competidor directo, o el socio que estaba en contra desde el
principio.

Desde ahí, destroza el plan. Busca el supuesto más débil, el número que no
cuadra, y la parte donde estoy confundiendo lo que quiero con lo que es
probable.

Sé específico. "Es riesgoso" no me sirve; "el mes 3 se te acaba el
efectivo porque asumiste cobranza a 30 días y tus clientes pagan a 60"
sí.

9. Marca lo que no sabes

El antídoto contra el problema real de estos modelos, que no es equivocarse: es equivocarse con el mismo tono seguro con el que acierta. Este marco separa el piso firme del pantano.

Contesta, pero marca cada afirmación con una etiqueta:

[VERIFICABLE] — lo puedo comprobar en una fuente pública, y me dices cuál.
[INFERENCIA] — lo estás deduciendo de lo que te di, no lo sabes.
[SUPUESTO] — lo estás asumiendo porque hacía falta para contestar.

Al final, lista aparte las tres cosas que tendría que confirmar yo antes
de tomar cualquier decisión con esto. Si algo no lo sabes, escribe "no lo
sé" en vez de rellenar.

10. El ejemplo en lugar de la descripción

Describir el formato que quieres casi nunca funciona. Enseñar uno, sí. Este es el marco más aburrido de la lista y el que más tiempo ahorra en la operación diaria de una empresa.

No te voy a describir el formato: te voy a dar un ejemplo de una salida
que me pareció perfecta.

[pega aquí un ejemplo real, completo]

Estudia ese ejemplo y dime, en cinco puntos, qué reglas detectas en él:
estructura, largo, tono, qué incluye y qué deliberadamente omite.

Cuando yo confirme esas reglas, produce lo mismo para este caso nuevo:
[el caso]

Cómo se combinan sin que se estorben

El error clásico es pegar tres marcos en un mismo mensaje. Se anulan: le pides que te entreviste, que se autocalifique y que te dé cinco versiones, y hace las tres cosas a medias.

Van en secuencia, no apilados. El orden que funciona es entrevístame para fijar el contexto, luego cinco versiones o la rúbrica primero para producir, y al final inversión o el revisor hostil para tratar de tumbar lo que salió. Tres mensajes, no uno.

Y guárdalos. Un marco que tienes que reescribir cada vez es un marco que vas a dejar de usar en dos semanas. Pégalos en un archivo, o mejor, conviértelos en instrucciones permanentes —ahí está la plantilla de CLAUDE.md si trabajas en Claude Code, y la anatomía del prompt perfecto para la estructura de fondo.

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