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10 prompts que de verdad hacen útil a la IA

Stanford probó que la IA se va por defecto a darte la razón. Estos 10 prompts lo arreglan para decisiones, escritura, negociaciones, dinero y tu reset semanal.

Investigadores de Stanford publicaron en Science lo que cualquiera que use estas herramientas todos los días ya sospechaba: los modelos te dan la razón. Probaron once de los más usados y encontraron que aprueban lo que el usuario hizo cerca de un 50% más seguido que una persona, incluso cuando lo que describe está mal. Y en experimentos con más de dos mil participantes, una sola conversación así bastó para que la gente se sintiera más segura de tener la razón y menos dispuesta a disculparse.

Eso es un problema práctico, no filosófico. Si le pides opinión sobre tu decisión, tu correo o tu negociación, vas a recibir validación disfrazada de análisis. Y la vas a creer, porque suena bien argumentada.

Estos diez prompts están escritos para forzar lo contrario. Cópialos tal cual.

Decisiones

1. El matador de supuestos

Voy a tomar esta decisión: [descríbela con contexto y números].

Antes de opinar si es buena, haz esto en orden:
1. Lista los supuestos que estoy dando por ciertos sin haberlos
   verificado. Incluye los que ni siquiera enuncié.
2. Por cada uno, di qué probabilidad hay de que esté equivocado y
   qué pasa con la decisión si lo está.
3. Dime qué no estoy viendo por mi posición en esto.
4. Arma el mejor argumento en contra que puedas construir.
5. Hasta el final, dime qué tiene de sólido.

No empieces por lo bueno. Si el punto 4 te sale débil, es que no
lo intentaste en serio.

2. El destrabador

Llevo [tiempo] sin decidir esto: [la decisión].

Contéstame cinco cosas, en este orden:
1. Qué me está frenando de verdad: falta de información, miedo a
   una de las opciones, o que ninguna me gusta.
2. Si ya tengo una corazonada, ¿hay razón para desconfiar de ella
   en este caso concreto?
3. Cuánto me está costando no decidir, en dinero, tiempo y
   opciones que se cierran cada semana que pasa.
4. Cuál es el peor escenario real de cada opción, no el
   catastrófico.
5. Tu recomendación, una sola, sin "depende".

3. La conversación difícil

Tengo que hablar con [quién] sobre [qué]. Contexto: [lo que pasó].

Ayúdame así:
1. Pregúntame primero qué quiero que pase después de esta
   conversación. Si mi respuesta es vaga, no sigas.
2. Escríbeme las dos primeras oraciones, las que abren.
3. Dime las tres reacciones más probables y qué contesto a cada una.
4. Márcame qué frases mías van a sonar a acusación aunque yo no lo
   sienta así.
5. Dame cómo cerrarla con un acuerdo concreto, no con buena onda.

Trabajo

4. El afilador de escritura

Este es el texto: [pégalo]. Va dirigido a [quién] y quiero que
[qué pase después de leerlo].

Devuélvemelo:
- Sin relleno. Borra toda frase que se pueda quitar sin perder
  información.
- Reordenado para que lo importante vaya primero.
- Sin lenguaje que se cubre las espaldas: "creo que", "tal vez",
  "sería bueno considerar". O lo afirmo o lo quito.
- Con una llamada a la acción específica al final.

Abajo, dime en tres líneas qué cambiaste y por qué.

5. El filtro 80/20

Esta es mi lista de pendientes de la semana: [pégala completa].
Mi objetivo principal de este trimestre es [cuál].

Clasifica cada pendiente en uno de cuatro cubos:
MUEVE LA AGUJA — avanza el objetivo de arriba de forma medible.
MANTENIMIENTO — hay que hacerlo, no avanza nada.
DELEGABLE — di a quién y qué necesitaría esa persona para hacerlo.
BÓRRALO — dime por qué está aquí si no debería.

Al final: la única tarea que si la hago esta semana hace que las
demás importen menos. Y sé duro con el cubo de borrar.

6. El eliminador de juntas

Esta es mi semana en el calendario: [pega las juntas con duración
y asistentes].

Por cada junta contéstame: qué decisión concreta se toma ahí, qué
pasaría si no existiera, si eso mismo se resuelve por escrito, y si
la duración corresponde al tema o es la duración por default.

Después dame: cuáles cancelo, cuáles acorto a la mitad, cuáles
convierto en un mensaje, y a cuáles mando a alguien más.

Escríbeme el mensaje para declinar las tres que menos aportan, en
tono cordial y sin dar explicaciones largas.

7. La preparación de la negociación

Voy a negociar [qué] con [quién]. Mi situación: [contexto, montos,
alternativas que tengo].

Dame:
1. Mi posición real: qué tan fuerte estoy y por qué. Sin animarme.
2. La negociación vista desde el otro lado: qué necesita, qué le
   presiona, qué le cuesta decir que no.
3. Mi apertura exacta, en las palabras que voy a usar.
4. Las cuatro objeciones más probables y la respuesta a cada una.
5. Dónde está mi palanca y dónde está mi punto de retirarme.

Si mi posición es débil, dímelo en la primera línea.

8. El traductor

Explica esto: [tema o texto técnico].

Primero, como se lo explicarías a alguien de doce años. Sin
tecnicismos, con una analogía concreta, máximo [X] palabras.
Después, la versión para un adulto que no es del área, en un
párrafo.

Si tienes que usar un término técnico, defínelo en la misma
oración. Si la analogía se rompe en algún punto, di dónde.

Dinero y ritmo

9. El chequeo de claridad financiera

Estos son mis números de este mes: [ingresos, gastos por categoría,
ahorro, deudas]. Mis metas de dinero son [cuáles].

Contéstame cinco cosas, sin suavizar:
1. ¿Avancé o retrocedí contra mis metas este mes, y cuánto?
2. ¿Dónde se está fugando dinero que no noto?
3. El único cambio que más movería el resultado. Uno.
4. ¿Qué decisión de dinero llevo posponiendo?
5. Si todo sigue igual doce meses, ¿dónde termino?

10. El reinicio del domingo

Así estuvo mi semana: [qué hice, qué salió, qué se quedó].

1. ¿Qué funcionó y por qué? Nombra el patrón, no el resultado.
2. ¿Qué me drenó energía sin devolver nada?
3. De todo lo que viene la próxima semana, ¿cuál es la tarea de
   más apalancamiento?
4. ¿A qué debería decir que no y no me estoy atreviendo?
5. Una intención para la semana, en una frase, que sea verificable
   el viernes.

No me felicites. Si la semana estuvo mal usada, dímelo así.

El paso que todo mundo se salta: si no vas a memorizar diez prompts, quédate con una línea y pégala al final de cualquier petición: "cuestiona mis supuestos y dime qué está mal con esto antes de seguir". Cambia más el resultado que reescribir el prompt entero. Yo la tengo puesta como instrucción permanente en los proyectos donde se toman decisiones de dinero.

El error de fondo

La gente cree que el problema es que la IA se equivoca. El problema real es que está de acuerdo contigo, y estar de acuerdo se siente igual que tener razón.

Por eso estos diez prompts están escritos como están: todos ponen la objeción antes que la conclusión. En las empresas donde monto esto, la instrucción que más cambia la calidad de las decisiones no es una skill sofisticada: es la regla de que ningún análisis se entrega sin el mejor argumento en contra. Cuesta nada y es la diferencia entre una herramienta que te ayuda a pensar y un espejo caro. Hay más en el consejo contra la adulación y en la prueba de presión de 4 preguntas.

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