La gente que le saca provecho real a Claude no es más lista que tú. Nada más se sentó diez minutos a configurarlo antes de empezar a pedirle cosas.
Sin ese setup, cada conversación arranca de cero: le explicas quién eres, a qué te dedicas, cómo quieres la respuesta, y para cuando terminaste de dar contexto ya hubieras escrito tú el correo. Con el setup, escribes una frase y sale bien.
Son cinco pasos. Ninguno es técnico.
Paso 1: no abras un chat. Abre un proyecto
Este es el que se salta el 90% de la gente y es el que sostiene los otros cuatro.
Un chat suelto no recuerda nada. Un proyecto es un espacio donde Claude conserva contexto entre conversaciones: los archivos que subiste, las instrucciones que le diste, la forma en que quieres que trabaje contigo.
En la barra lateral está "Projects", y de ahí "Create Project". Nómbralo simple: Trabajo, Personal, o el nombre de tu empresa. Y crea proyectos separados por área de tu vida. Mezclar el proyecto donde planeas tus vacaciones con el proyecto donde analizas tu operación comercial hace que las dos cosas salgan peor.
Paso 2: dile quién eres
Adentro del proyecto, sube o pega un documento con tu contexto. Estas son las secciones que funcionan:
- QUIÉN SOY — nombre, dónde vives y en qué zona horaria, etapa de vida.
- A QUÉ ME DEDICO — puesto o negocio, de qué eres responsable, industria, cómo es tu cliente.
- EN QUÉ ESTOY AHORITA — tus metas de los próximos seis meses, tu problema más difícil, y lo que llevas semanas posponiendo.
- CÓMO ME COMUNICO — tu estilo, las frases que usas mucho, las que no soportas.
- CÓMO QUIERO QUE TRABAJES CONMIGO — qué tan largas quieres las respuestas, en qué formato quieres lo complejo, qué hacer cuando no estés de acuerdo conmigo, qué hacer cuando no tengas certeza.
- QUÉ NO HACER — lo que te choca. Sé concreto.
Si te da flojera llenarlo en frío, hay un atajo: pídele que te entreviste. "Hazme 15 preguntas para llenar esto." Contestar es mucho más fácil que redactar.
Aquí es donde te recomiendo invertir de verdad. La diferencia entre cinco minutos y media hora en este paso es la diferencia entre respuestas genéricas y respuestas que suenan a alguien que te conoce.
Paso 3: que él escriba tus instrucciones personalizadas
Ya que tienes el documento de arriba, pégalo en un chat del proyecto y pídele que lo convierta en instrucciones. Este es el prompt:
Con base en todo lo que acabo de contarte sobre mí, escríbeme un set limpio de instrucciones personalizadas para este proyecto de Claude. Las instrucciones deben:
1. Describir quién soy y a qué me dedico en 2 o 3 frases.
2. Fijar mi estilo de comunicación, tono y formato por defecto.
3. Listar las cosas que NUNCA debes hacer cuando trabajes conmigo.
4. Definir cómo manejar la incertidumbre o el desacuerdo conmigo.
5. Incluir cualquier comportamiento que yo querría en todas y cada una de las sesiones.
Escribe las instrucciones en segunda persona, como si Claude estuviera leyendo reglas sobre cómo ayudarme. Sé específico. Nada de consejos genéricos tipo "sé útil". Menos de 400 palabras en total.
Cuando termines, dame las instrucciones en un bloque de código limpio que yo pueda copiar y pegar en la pestaña de instrucciones personalizadas.
El resultado va en la pestaña de instrucciones personalizadas del proyecto. Ahí vive permanente, sin que tengas que repetirlo.
Paso 4: dale 5 ejemplos de cómo escribes
Este es el paso que convierte respuestas correctas en respuestas que suenan a ti.
Junta entre tres y cinco textos tuyos reales: correos que mandaste, mensajes de Slack, una presentación, publicaciones. Reales, no los que te hubiera gustado escribir. Y pégalos con esto:
Te voy a dar 5 ejemplos de mi escritura real. Analízalos a detalle. Después guarda mi voz como regla permanente de este proyecto.
Aquí van mis muestras:
[MUESTRA 1]
[MUESTRA 2]
[MUESTRA 3]
[MUESTRA 4]
[MUESTRA 5]
Analiza mi estilo a detalle. Fíjate en:
1. Largo y ritmo de las frases. ¿Escribo corto y seco o largo y fluido?
2. Vocabulario. ¿Hacia qué palabras me voy? ¿Cuáles evito?
3. Cómo abro y cómo cierro. ¿Con qué suelo empezar? ¿En qué suelo aterrizar?
4. Formalidad. ¿Soy casual, formal, o algo intermedio?
5. Patrones. ¿Qué estructuras, transiciones o movimientos repito entre muestras?
6. Marcas de voz. Lo que hace que esto suene a mí y no a IA genérica.
Cuando termines, dame un resumen limpio de "Reglas de voz" en unas 200 palabras. Después guarda esta voz como regla permanente del proyecto: siempre que te pida escribir algo, iguala este estilo exacto. No regreses a tus patrones de voz por defecto.
Pruébalo con un párrafo. Si suena raro, dile qué falló con palabras tuyas —"esto es demasiado formal", "yo nunca usaría esa palabra"— y guarda la corrección.
Paso 5: las reglas de comportamiento
Al final de tus instrucciones personalizadas, agrega entre 8 y 12 reglas numeradas. Estas son las que matan la paja de IA:
- Nunca empieces con "Excelente pregunta", "Por supuesto" o "Con gusto".
- Nunca repitas mi pregunta antes de contestarla.
- Nunca cierres con un resumen a menos que te lo pida.
- Nunca agregues advertencias innecesarias ni recordatorios de que eres una IA.
- Nunca uses lenguaje corporativo tipo "potenciar", "sinergia", "robusto", "elevar", "desbloquear".
- Nunca me des la razón por cortesía cuando estoy equivocado.
- Nunca finjas seguridad cuando no la tienes. Di que no sabes.
El paso que todo mundo se salta: la penúltima regla. Es la más incómoda y la más valiosa. Un modelo entrenado para ser agradable te va a dar la razón, y si lo usas para tomar decisiones eso es exactamente lo contrario de lo que necesitas. Escríbela explícita y, cuando te contradiga, no la quites.
Cómo se mantiene esto vivo
El setup no es de una sola vez. Cuatro hábitos que hacen que siga sirviendo:
- Un chat nuevo por tema, siempre dentro del proyecto. El contexto acumulado de una conversación larga contamina la siguiente pregunta.
- Dictado para los primeros borradores. Hablas más natural de lo que escribes, y para desahogar una idea desordenada eso es una ventaja.
- Cinco minutos cada semana para preguntarle: de qué quiero más, de qué quiero menos, y qué es lo único que si cambio destraba lo demás.
- Si las respuestas siguen genéricas, vuelve al paso 2. Casi nunca es culpa del modelo. Es que tu documento de contexto tiene cuatro líneas.
Y la diferencia mental más importante: deja de tratarlo como buscador. Un buscador te da una respuesta y se acaba la conversación. Esto sirve para pensar en voz alta con alguien que ya sabe cómo trabajas y no se cansa de la tercera versión.