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Cómo usa Claude Code el propio equipo de Anthropic

8 tips de la gente que lo construyó: dale forma de verificarse solo, planea antes de construir, que arregle su propia memoria, empuja más allá de la primera respuesta, subagentes, loops y voz.

La gente que construye Claude Code lo usa todos los días, y publicó cómo. Lo que más me llamó la atención al leerlo es cuántos de los consejos no son trucos de prompt: son formas de administrar una sola cosa, la ventana de contexto.

Casi todo lo que hace que Claude Code se sienta tonto tiene la misma causa. El contexto se llenó de basura y el modelo empezó a olvidar lo que le dijiste hace veinte minutos. Los ocho movimientos de abajo atacan eso desde ángulos distintos.

Van ordenados por lo que más cambia el resultado, no por dificultad.

Los 8 movimientos

1. Dale una forma de verificarse solo

Este es el que separa una sesión que tienes que vigilar de una en la que te puedes ir. Claude se detiene cuando el trabajo parece terminado. Si no hay nada que produzca un pasa o no pasa, "parece terminado" es la única señal disponible, y tú te conviertes en el ciclo de verificación.

La verificación es cualquier cosa que devuelva un resultado que Claude pueda leer: una suite de pruebas, el código de salida de un build, un linter, un script que compara contra un archivo de referencia, una captura de pantalla contra el diseño.

Hay tres niveles de qué tan duro amarras eso: pedirlo en el mismo prompt ("corre las pruebas después de implementar e itera hasta que pasen"), fijarlo como condición con /goal para que se revise después de cada turno, o ponerlo como hook de Stop, que bloquea el fin del turno hasta que tu script pase.

Ganancia real: pasas de revisar cada paso a revisar la evidencia. Pide siempre que te muestre la salida del comando, no que te diga que funcionó.

2. Explora, planea, y hasta entonces construye

Dejar que Claude programe de inmediato produce código que resuelve el problema equivocado con mucha elegancia. El modo plan separa las dos cosas: entras presionando Shift+Tab hasta que la barra de estado lo indique, o arrancas la sesión con claude --permission-mode plan. Ahí lee archivos y contesta preguntas sin tocar nada.

La secuencia es explorar, planear, implementar, comprometer. Y el plan se puede abrir en tu editor con Ctrl+G para corregirlo antes de que arranque, que es donde de verdad se gana tiempo.

Para algo grande, el movimiento superior es dejar que te entreviste antes de escribir nada:

Quiero construir [descripción de una línea].

Entrevístame a fondo antes de proponer nada. Pregunta sobre implementación
técnica, experiencia de uso, casos límite, riesgos y compromisos que voy a
tener que hacer.

No me hagas preguntas obvias. Métete en las partes difíciles que yo
probablemente no he pensado.

Sigue preguntando hasta que hayamos cubierto todo. Cuando terminemos,
escribe la especificación completa en un archivo SPEC.md, y que incluya:
los archivos y componentes involucrados, lo que queda explícitamente fuera
de alcance, y un paso final de verificación de punta a punta que demuestre
que funciona.

Después abres una sesión nueva para ejecutar la especificación. Contexto limpio, y un documento contra el cual verificar.

Cuándo saltártelo: si puedes describir el cambio en una frase, planear es puro costo. El modo plan es para cuando no sabes qué vas a tocar.

3. Que arregle su propia memoria

Claude Code tiene dos memorias: el CLAUDE.md que escribes tú, y una memoria automática donde el propio Claude va guardando lo que aprende de tus correcciones. Las dos se cargan al inicio de cada sesión.

El movimiento del equipo interno es tratar el CLAUDE.md como código: revisarlo cuando algo sale mal, podarlo seguido, y comprobar si el cambio de verdad movió el comportamiento. La regla de oro que dan para cada línea es brutal y sirve: ¿si borro esto, Claude se equivoca? Si no, va fuera.

Para auditarlo: /memory lista y abre los archivos de memoria, /context te dice cuáles se cargaron de verdad en esta sesión, y /doctor propone recortes al archivo que está en el repositorio.

La señal de que está roto: si Claude te pregunta algo que ya está en el archivo, el archivo está demasiado largo o la instrucción está mal redactada. Los detalles están en la guía del archivo más importante.

4. Empuja más allá de la primera respuesta

El instinto es aceptar lo que salió y corregirlo después. Los mejores resultados vienen de ciclos de corrección cortos: parar en cuanto ves que va para otro lado, no al final.

Las herramientas son cuatro: Esc para detenerlo a media acción conservando el contexto, Esc dos veces o /rewind para regresar la conversación y el código a un punto anterior, pedirle que deshaga lo que hizo, y /clear para reiniciar el contexto entre tareas que no tienen que ver.

Y la regla que más me ha servido: si ya corregiste lo mismo dos veces en una sesión, no corrijas una tercera. El contexto está lleno de intentos fallidos que ahora compiten con tu instrucción. Corre /clear y vuelve a arrancar con un prompt mejor, que incorpore lo que aprendiste.

Contraintuitivo: una sesión limpia con un mejor prompt casi siempre gana contra una sesión larga llena de correcciones.

5. Manda a investigar con subagentes

Cuando Claude investiga algo, lee muchos archivos, y todos esos archivos se quedan ocupando tu contexto. Un subagente corre en su propia ventana y regresa solo el resumen.

La forma de pedirlo es literal: "usa subagentes para investigar cómo funciona X y si ya existe algo que pueda reutilizar". No necesitas configurarlos para empezar; Claude Code ya trae varios registrados por defecto.

Si te vas a quedar con uno, defínelo en .claude/agents/ con su propio conjunto de herramientas permitidas y su propio modelo. Un revisor que solo puede leer es más útil y menos peligroso que uno que puede escribir.

Para quién: cualquiera que trabaje sobre código que no escribió. El costo de explorar deja de recaer en tu conversación principal.

6. Mete un revisor adversarial antes de dar algo por terminado

Entre más tiempo trabaja Claude sin supervisión, más importa una revisión independiente. Un revisor que corre en un subagente ve solo el cambio y los criterios que le diste, no el razonamiento que lo produjo, así que lo juzga por sus propios méritos.

Para una revisión de correctitud está la skill empaquetada /code-review. Para revisar contra tu plan, el prompt lo escribes tú: nombra el trabajo, el documento contra el que se revisa, y qué cuenta como hallazgo.

Aquí hay una advertencia que el propio equipo pone y que conviene tomarse en serio: un revisor al que le pides encontrar huecos casi siempre va a encontrar algunos, aunque el trabajo esté bien. Perseguir cada hallazgo lleva a sobre-ingeniería. Dile que solo marque lo que afecta correctitud o los requisitos declarados.

Ganancia real: el hallazgo llega directo a la sesión que implementó, así que puede corregir y volver a revisar sin que tú copies nada entre ventanas.

7. Sácalo de la terminal: loops y modo no interactivo

Con claude -p "tu prompt" corre sin sesión interactiva. Eso es lo que lo convierte en una pieza de tu automatización en vez de una herramienta que abres a mano.

Los formatos de salida te dejan procesarlo: --output-format json devuelve un objeto con el resultado, y --output-format stream-json --verbose emite un objeto por línea para procesar en vivo.

El patrón que más rinde en operación real es abrir en abanico: generas una lista de las cosas a procesar en un archivo, y luego recorres esa lista llamando a claude -p una vez por elemento, acotando lo que puede hacer con --allowedTools. Prueba con dos o tres antes de soltarlo sobre todo el conjunto; el prompt casi nunca queda bien a la primera.

Para quién: cualquier área con trabajo repetitivo por lote — migrar archivos, clasificar tickets, revisar un catálogo entero de anuncios contra una lista de cumplimiento.

8. Dictado por voz

El menos técnico y el que más gente descarta sin probar. Se activa con /voice. La primera vez hace una revisión del micrófono.

Hay dos modos: mantener presionada la barra espaciadora mientras hablas, que es el predeterminado, o el modo de toque con /voice tap, donde tocas para empezar y el texto se envía solo. La transcripción está afinada para vocabulario técnico y toma el nombre de tu proyecto y de tu rama como pistas de reconocimiento.

Por qué importa más de lo que parece: el prompt escrito tiende a ser corto porque escribir cansa, y los prompts cortos son los que producen respuestas genéricas. Dictando das el triple de contexto sin darte cuenta.

Si no te funciona: el modo de mantener presionado depende de que tu terminal emita eventos de repetición de tecla. Si no pasa nada, cámbiate al modo de toque.

El paso que todo mundo se salta: /clear entre tareas distintas. Suena trivial y es el que más veces arregla una sesión que "de repente se puso tonta". Empiezas con una tarea, preguntas algo sin relación, regresas a la primera, y ahora el contexto está lleno de información irrelevante que compite con tus instrucciones. Es el error más común de todos.

El hilo que conecta los ocho

Si los relees, seis de los ocho son maneras de que el contexto no se ensucie: planear en frío, limpiar entre tareas, mandar la investigación afuera, revisar en una ventana aparte, correr por lote en procesos separados, podar el archivo de memoria.

Los otros dos —verificación y voz— son maneras de subir la calidad de lo que entra y de lo que se acepta como terminado.

Esa es toda la tesis, y explica por qué no hay ningún truco de prompt en la lista. En una herramienta agéntica, el prompt importa menos de lo que la gente cree; lo que importa es qué información tiene enfrente el modelo cuando decide, y quién dice que el trabajo terminó.

Por dónde empezar si solo vas a hacer uno

El primero. Escoge una tarea que hagas seguido y define qué comprobación produce un pasa o no pasa. Puede ser una prueba, un script de diez líneas o una comparación contra un archivo de referencia.

El día que Claude puede comprobar su propio trabajo, dejas de ser el cuello de botella y empiezas a revisar resultados en vez de pasos. Todo lo demás de esta lista es cómodo. Ese es el que cambia el tipo de trabajo que puedes delegar.

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