La mayoría de la gente lleva meses pagando Claude y lo usa igual que el primer día: abre una conversación, pregunta algo, copia la respuesta, cierra. Cada sesión empieza de cero. Cada vez hay que volver a explicar quién eres, en qué trabajas y cómo te gustan las cosas.
Esa es la diferencia entre tener un chatbot y tener un asistente. Y no se cierra con mejores prompts: se cierra con configuración. Siete piezas, todas gratis o incluidas en lo que ya pagas, que se dejan puestas una vez.
Toma un día. No un día de trabajo intenso: un día normal, con las pausas repartidas. Al final tienes un Claude que ya sabe quién eres, tiene acceso a tus herramientas, conoce el oficio de tu área y puede trabajar sobre tus archivos sin supervisión.
El plan del día
El orden importa, porque cada paso alimenta al siguiente. Configurar conectores antes de tener memoria produce un asistente con mucho acceso y ningún criterio.
- Tu modelo — 15 minutos
- La memoria — 45 minutos
- Los proyectos — 45 minutos
- Los conectores — 30 minutos
- Los artifacts — 30 minutos
- Las skills — 45 minutos
- Cowork — 60 minutos
Los siete pasos
1. Tu modelo
Entra a la configuración y decide cuál es tu default. La regla corta: usa el modelo más capaz que tu plan te dé para trabajo que requiere juicio, y baja de nivel para lo repetitivo.
Lo que casi nadie ajusta es el segundo control: el nivel de razonamiento. Un modelo puede pensar poco y contestar rápido, o pensar mucho y tardar minutos. Para redactar un correo, pensar mucho es tirar dinero y tiempo; para revisar un contrato o depurar un problema raro, es exactamente lo que quieres.
Deja tu default en el punto medio y aprende a subirlo a mano cuando la tarea lo pida. Si esa elección te da vueltas, está desarrollada en cómo elegir el Claude correcto siempre.
2. La memoria
Este es el paso que más cambia el día a día y el que más gente se salta porque no ve resultado inmediato.
Son dos cosas distintas. Las preferencias son instrucciones cortas que aplican a todo: cómo quieres que te hable, qué formato prefieres, qué nunca debe hacer. La memoria es el contexto acumulado sobre ti y tu trabajo.
Para llenar la segunda no escribas un documento en frío. Deja que Claude te entreviste con esto:
Vas a construir el archivo de contexto que vas a usar conmigo de
aquí en adelante. Entrevístame.
Hazme una pregunta a la vez y espera mi respuesta antes de la
siguiente. Empieza por lo que más cambiaría tus respuestas si lo
supieras, no por lo obvio. Cubre al menos:
- A qué me dedico exactamente y cómo entra el dinero.
- Quiénes son las personas con las que trabajo y qué hace cada una.
- Las decisiones que tomo cada semana y con qué información.
- Cómo se ve un buen entregable mío y cómo se ve uno malo.
- Qué me choca de las respuestas de IA que he recibido.
- Qué nunca debes asumir sobre mí ni sobre mi industria.
Cuando tengas suficiente para ser útil de verdad, dímelo y para.
No me hagas veinte preguntas si con ocho ya podías.
Al final devuélveme un solo documento en markdown, escrito en
tercera persona, listo para que yo lo guarde. Ordénalo por lo que
más te va a servir a ti, no por lo que suene más presentable.
El documento que sale de ahí es el activo. Guárdalo, y pégalo también en las instrucciones de cada proyecto del paso siguiente. Se actualiza cada tres meses, no cada semana.
3. Los proyectos
Un proyecto es un espacio con sus propias instrucciones y sus propios archivos, donde todas las conversaciones arrancan ya sabiendo el contexto.
El error es crear un proyecto por cliente o por tarea; terminas con cuarenta y no usas ninguno. Lo que funciona es crear pocos, por rol, y que cada uno responda a un tipo de pensamiento distinto. Cuatro o cinco cubren a casi cualquiera:
- Operación — el trabajo que te paga: propuestas, entregables, seguimiento de clientes.
- Análisis — números, reportes, decisiones con datos.
- Contenido — todo lo que escribes hacia afuera, con tu voz cargada como archivo.
- Estrategia — el proyecto donde piensas, no donde produces. Con instrucciones que le pidan explícitamente que te contradiga.
- Personal — finanzas, salud, familia, separado del trabajo a propósito.
En las instrucciones de cada uno va tu documento del paso 2, más lo específico de ese rol. Ese es el trabajo real de esta hora.
4. Los conectores
Ahora sí, el acceso. Calendario, correo, Drive, tu gestor de tareas, tu CRM si tienes.
Conecta solo lo que usas de verdad todos los días. Un conector que instalaste para probar y nunca volviste a abrir es superficie de riesgo sin beneficio.
Y antes de dar el primer clic de autorización, decide los permisos con criterio: lectura permanente para consultar, aprobación manual para todo lo que escriba, mande, publique o borre. La regla completa —y por qué el riesgo no es el que la gente cree— está en la configuración de Claude que todo mundo debería revisar. Léela antes de este paso, no después.
El paso que todo mundo se salta: probar cada conector con una pregunta boba antes de seguir. "¿Qué tengo en el calendario el jueves?" "¿Cuál fue el último archivo que edité en Drive?" Si no contesta bien, el conector está conectado pero no está funcionando, y te vas a enterar dentro de tres semanas en medio de algo urgente.
5. Los artifacts
Un artifact es una pieza que Claude construye y que vive fuera del chat: un documento, una calculadora, un tablero, una app chiquita. Es la función que más gente ha visto y menos gente usa en serio.
Este paso no es de configuración, es de hábito. Dedica media hora a construir una herramienta que te resuelva algo esta semana. Las que más rinden en una operación real:
- Una calculadora de precios o de cotización con tus reglas de negocio adentro.
- Un tablero que lee tu export mensual y te muestra las tres cosas que cambiaron.
- Una lista de verificación interactiva para un proceso que hoy vive en la cabeza de una persona.
El punto de hacerlo hoy es descubrir que puedes. Después de la primera, dejas de pedirle a alguien que te haga herramientas internas.
6. Las skills
Una skill es conocimiento de oficio que Claude carga solo cuando la tarea lo amerita. La diferencia con las instrucciones del proyecto es que la skill no ocupa espacio mientras no aplica, y viaja entre proyectos.
Instala dos, no diez. Una general del área por la que te pagan, y una de formato para el entregable que más produces —presentaciones, hojas de cálculo, documentos.
Si tu trabajo tiene componente visual, la primera que instalaría es la de guías de marca, por la razón que explico en las 5 skills de diseño que vas a querer guardar: le da criterio propio a todo lo que produce, en vez de dejarlo caer en el promedio.
La tercera skill que vas a querer no está en ningún catálogo: es la de tu proceso, el que solo existe en tu empresa. Esa la escribes tú, y por eso este paso va al final y no al principio —hasta ahora no tenías con qué compararla.
7. Cowork
El último paso es el que convierte todo lo anterior en trabajo terminado. Cowork es la arquitectura de agente de Claude metida en la app de escritorio: trabaja directamente sobre las carpetas de tu computadora, sin que tú subas ni bajes archivos, y parte las tareas complejas en subagentes que corren en paralelo.
Para arrancarlo bien, tres decisiones:
- Apúntalo a una carpeta acotada, no a todo tu disco. Una carpeta de proyecto, con material real adentro.
- Dale una tarea completa, no un paso. Cowork rinde cuando le describes el resultado y lo dejas trabajar. Pedirle un paso a la vez es usar un agente como si fuera un chat.
- Supervisa las primeras tres corridas. No porque vaya a romper algo, sino porque vas a aprender a describir tareas viéndolo trabajar.
Una buena primera tarea: "toma los archivos de esta carpeta, arma el resumen mensual como el del mes pasado, y déjame en un documento aparte las tres cosas que cambiaron y no me cuadran."
Qué tienes al final del día
Un Claude que sabe quién eres sin que se lo cuentes, que tiene acceso a tus herramientas con permisos que no te van a dar un susto, que conoce el oficio de tu área, que puede construirte herramientas, y que trabaja sobre tus archivos por su cuenta.
La prueba de si quedó bien es una sola: a la semana siguiente, deberías poder pedirle algo en una frase, sin contexto, y que salga bien. Si sigues escribiendo párrafos de explicación antes de cada petición, algo del paso 2 o del paso 3 quedó a medias. Vuelve ahí antes de agregar nada nuevo.
El error de querer terminarlo todo
Si solo tienes dos horas, haz el paso 2 y nada más. La memoria sola —el documento de quién eres y cómo trabajas— rinde más que los otros seis pasos juntos, porque es el único que hace que cada conversación futura empiece mejor.
Los conectores impresionan en la demostración. Cowork es lo que sale en los anuncios. Pero lo que hace que la herramienta se sienta tuya es que sepa quién eres. Eso se escribe una vez, en una hora, y paga durante años.