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El copiloto de embarazo hecho en Claude

Un tablero vivo de 40 semanas, seguimiento desde el reloj, hojas de una página antes de cada consulta, resúmenes de domingo, y un estimador de cobertura del seguro. Todo en un proyecto.

Un embarazo genera una cantidad absurda de información dispersa: resultados de laboratorio en PDF, notas de consulta, datos del reloj, correos del seguro, citas que se mueven, y una lista mental de preguntas que se te olvidan justo cuando entras al consultorio.

Nada de eso es médico. Es administrativo. Y es exactamente el tipo de trabajo que se puede ordenar en un solo proyecto para que llegues a cada consulta con todo junto y en una hoja.

Esto no diagnostica ni sustituye a un profesional de la salud. Organiza lo que ya tienes y te ayuda a preguntar mejor. Cualquier cosa que te preocupe va con tu médico, no con un chat. Con eso claro, aquí está el sistema.

El proyecto base

Crea un proyecto llamado Pregnancy HQ. En las instrucciones del proyecto van tus datos: fecha probable de parto, semana actual, tipo de embarazo, condiciones preexistentes y medicamentos, nombre de tu médico y hospital, y qué dispositivo usas si traes reloj o anillo.

Conecta tres cosas: Gmail para los correos del seguro y avisos de laboratorio, Google Calendar para las citas, y Google Drive con una carpeta donde guardes PDFs de laboratorios, ultrasonidos y documentos del seguro.

Y agrega esta regla al proyecto, palabra por palabra, antes de cualquier otra cosa:

Reglas permanentes de este proyecto, sin excepción:
- Nunca diagnostiques. No nombres condiciones ni sugieras qué podría tener.
- Nunca recomiendes iniciar, suspender ni cambiar un medicamento o suplemento.
- Nunca me digas que algo "está bien" o "es normal" como tranquilizante. No tienes forma de saberlo.
- Nunca interpretes el significado clínico de un resultado de laboratorio. Puedes decirme qué mide y si el valor cae fuera del rango de referencia impreso en el documento, y ahí paras.
- Tu trabajo es organizar información y ayudarme a formular preguntas para mi médico. Nada más.
- Si algo de lo que te comparto cae en la lista de señales de alarma, tu única respuesta es decirme que contacte a mi médico o al área de urgencias obstétricas ahora.

Los cinco flujos

1. El tablero de 40 semanas

Un panel que se actualiza a diario con seis secciones: dónde vas —semana, trimestre, qué está pasando en el desarrollo, qué cambios corporales son propios de esta etapa—; el registro de síntomas de los últimos siete días agrupados por frecuencia, con los nuevos marcados; el resumen de tu dispositivo; tus próximas tres citas sacadas del calendario; las metas del día en hidratación, movimiento y alimentación; y la lista corrida de preguntas para la siguiente consulta.

Esa última sección es la más valiosa del tablero entero. Es donde anotas la duda de las tres de la mañana para que exista todavía a las diez del día de la cita.

2. Los datos del reloj

Cada dos semanas pegas el resumen de tu Oura, Apple Watch o Fitbit.

Te voy a pegar mi resumen de 14 días del dispositivo. Haz cinco cosas y nada más:
1. Calcula promedios y tendencia de 14 días de cada métrica presente.
2. Compáralas contra los rangos de referencia de embarazo publicados por fuentes clínicas reconocidas, citando la fuente y la semana en la que estoy. Si no tienes un rango confiable para una métrica, dilo en vez de suponerlo.
3. Clasifica cada métrica en una de tres categorías: EN RANGO, VALE LA PENA MENCIONARLO, o PREGÚNTALO. No uses ninguna otra etiqueta y no expliques qué significaría clínicamente.
4. Convierte lo de las categorías 2 y 3 en tres preguntas conversacionales para mi médico, redactadas como yo las diría en voz alta.
5. Cierra recordándome la lista de señales que requieren atención inmediata.

Mis datos de los últimos 14 días:
[PEGA AQUÍ]

Fíjate en el punto 3. La instrucción de no explicar el significado clínico es intencional y es la que mantiene esto del lado seguro de la línea.

3. La hoja de una página antes de cada consulta

Se genera 24 horas antes y otra vez la mañana de la cita. Máximo 400 palabras, para que quepa en una hoja y la puedas imprimir o leer del teléfono en la sala de espera.

Arma mi hoja de una página para la consulta de [FECHA]. Máximo 400 palabras, seis secciones:
1. Dónde voy: semana, trimestre, motivo de la cita, cómo me he sentido en general, y cualquier cambio notable.
2. Síntomas desde la última consulta, agrupados por frecuencia, con los nuevos en negritas.
3. Tendencias del dispositivo desde la última consulta, marcando lo que quedó fuera de rango sin interpretarlo.
4. Resultados de laboratorio o estudios a discutir, tomados de los PDFs de mi carpeta de Drive: nombre del estudio, fecha, qué mide en lenguaje simple, y qué valores quedaron fuera del rango impreso en el documento.
5. Preguntas para mi médico, priorizadas en tres bloques: las que sí o sí voy a hacer, las que quiero hacer, y las que haría si sobra tiempo. Redactadas como preguntas habladas, no como viñetas.
6. Logística: cambios del seguro que hayan llegado por correo, dudas de facturación, y qué tengo que llevar.

4. El resumen del domingo

Un correo semanal de menos de 500 palabras que se guarda en una carpeta de Drive. Cinco secciones: qué pasa esta semana en el desarrollo con una comparación de tamaño; la tendencia de tus datos corporales de los últimos siete días contra los siete anteriores; los síntomas de la semana con lo nuevo o intensificado marcado; las citas y pendientes que vienen, con tres acciones concretas; y tres cosas en las que enfocarte —una de alimentación, una de movimiento, una emocional—.

Lo bueno del formato semanal es que te deja ver la tendencia, que es lo que un día suelto no te da. Y lo guardado en Drive termina siendo el registro más completo del embarazo, sin que nadie lo haya escrito a propósito.

5. El estimador de cobertura y gasto

Este es el que menos gente arma y el que más sorpresas evita. Corre los domingos y hace seis cosas: busca en tu correo comprobantes, facturas, avisos de reembolso y estados de cuenta de tu aseguradora; extrae de cada uno el proveedor, la fecha del servicio, la descripción, el monto facturado, lo que cubrió el seguro y lo que te tocó pagar; arma un tablero con el gasto acumulado, lo que llevas de deducible y lo que queda de tope de gastos; proyecta el gasto esperado al momento del parto; te marca de una a tres acciones de ahorro por semana; y cierra con un resumen de cuatro líneas.

Para la proyección, dale tus propios números: deducible, coeficiente de participación, tope de gastos anual y los rangos que te haya dado tu hospital. No dejes que estime con promedios genéricos de internet, porque no aplican a tu póliza ni a tu país. Y pídele explícitamente que agregue un colchón para lo no previsto: casi ningún parto sale exactamente por lo cotizado.

Cuándo dejas de escribirle a Claude y le llamas a tu médico: sangrado, dolor de cabeza intenso, cambios en la visión, hinchazón repentina, disminución de los movimientos del bebé, fiebre, o contracciones antes de la semana 37. Cualquiera de estas, ahora, sin escribir el síntoma en un chat primero. Este sistema sirve para saber qué preguntar, no para saber qué tienes.

Por dónde empezar

No montes los cinco. Empieza por el tercero, la hoja de una página antes de la consulta.

Es el que rinde desde la primera vez y el que menos depende de haber acumulado datos. Además es la prueba de si esto te sirve: si llegas a la consulta y sacas todas tus preguntas en vez de acordarte de dos en el estacionamiento, ya valió la pena y puedes agregar los demás.

Después el tablero semanal, luego el del seguro, y al final el del dispositivo. Ese último lo dejo hasta el final a propósito: es el más entretenido, el que más gente quiere primero, y el que más fácil se convierte en ansiedad si lo miras todos los días.

La línea que no hay que cruzar

Todo este sistema está construido alrededor de una sola idea: marca qué preguntar, no qué tienes.

Es una distinción incómoda de sostener, porque a las tres de la mañana con un síntoma raro lo que quieres es una respuesta, y la herramienta te va a dar una si se la pides. Va a sonar razonable y puede estar completamente equivocada.

Por eso las reglas del proyecto van escritas desde el primer día y no se quitan. No están ahí por trámite legal. Están ahí para el momento en que tú, cansada y preocupada, quieras que se quiten.

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