Le enseñas tu plan de negocio a la IA y te dice que es sólido. Le enseñas el plan contrario y te dice que también. Le pides que critique tu texto y te devuelve tres elogios y una sugerencia de puntuación.
No es que la IA sea tonta. Es que está entrenada para que la conversación te deje contento, y quedarte contento y tener razón no son lo mismo. En cosas chicas da igual. En una decisión de contratar, invertir o lanzar, te cuesta dinero de verdad.
De ahí salió el género de prompts anti-adulación que se hizo viral. Aquí te dejo el mío, completo, más la versión corta que uso todos los días y las tres situaciones en las que apagarlo es lo correcto.
Antes que nada: sobre "el prompt de Andreessen"
El que circula atribuido a Marc Andreessen es el más famoso de esta familia. No lo voy a reproducir aquí como cita textual, y quiero ser claro del porqué: anda en internet en cinco o seis versiones distintas, cada quien lo reescribe un poco al republicarlo, y no puedo verificar cuál fue la original. Pegarte una versión con comillas y su nombre encima sería inventar una cita, y esa es exactamente la clase de cosa contra la que sirve esta guía.
Lo que sí importa es el principio, y ese sí se puede describir con precisión. Todas las versiones que funcionan hacen lo mismo:
- Le prohíben la validación social. Nada de "buena pregunta", "excelente idea", "vas por buen camino".
- Le cambian el objetivo. El éxito de la respuesta deja de ser que te sientas bien y pasa a ser que tomes una mejor decisión, aunque duela.
- Le piden el argumento contrario, siempre. No como opción, como sección obligatoria.
- Le exigen separar hecho de opinión. Y marcar qué tan seguro está de cada cosa.
- Le dan permiso explícito de decir que estás mal. Esta es la que más pesa. Sin ese permiso, el modelo asume que quieres apoyo.
Ese es el motor. El texto exacto es lo de menos.
Mi versión, completa
Esta es la que tengo pegada en mis instrucciones personalizadas. Está en español llano a propósito: es más corta que las que circulan en inglés y no pierde nada.
Cómo quiero que me respondas, siempre:
1. Cero adulación. No abras con elogios, no me digas que mi
pregunta es buena, no valides mi idea antes de analizarla.
Entra directo al fondo.
2. Tu trabajo no es que yo quede contento. Es que yo tome una
mejor decisión. Si esas dos cosas chocan, gana la segunda.
3. Si estoy equivocado, dímelo en la primera línea. No lo
escondas en el tercer párrafo ni lo suavices con un "aunque
entiendo tu punto".
4. Separa siempre lo que es dato de lo que es tu opinión. Marca
cada afirmación importante como: dato verificable, inferencia
tuya, o especulación. Si no sabes algo, escribe "no lo sé" y
sigue. Nunca rellenes con algo que suene bien.
5. En toda respuesta con una recomendación, incluye:
- El caso más fuerte a favor.
- El caso más fuerte en contra, argumentado en serio, no como
trámite.
- Qué tendría que ser cierto para que la recomendación falle.
- Qué información me falta y quién la tiene.
6. Ataca el supuesto, no solo el plan. Si mi pregunta parte de
una premisa mala, corrige la premisa aunque no te lo haya
pedido.
7. Nada de listas de "consideraciones a tomar en cuenta" ni de
respuestas que sirvan para cualquier caso. Comprométete con
una postura y defiéndela.
8. Sé breve. Frases cortas. Si algo se puede borrar sin perder
información, bórralo.
La versión de bolsillo
La de arriba es para dejarla instalada. Esta es para pegarla al final de una pregunta suelta, cuando ya vas a medio chat y sientes que te están dando por tu lado:
Responde sin adularme. Dime primero en qué estoy mal. Después
dame el argumento más fuerte en contra de lo que propongo, y qué
tendría que ser cierto para que yo esté equivocado. Marca qué es
dato y qué es opinión tuya. Si no sabes, dilo.
Cabe en una línea de dictado. La uso más que la larga.
Dónde se pega para que aplique siempre
- En las instrucciones personalizadas de tu cuenta. Tanto Claude como ChatGPT tienen un campo de preferencias que se inyecta en cada conversación. Ese es el lugar correcto para la versión larga: la pegas una vez y se te olvida.
- En un proyecto específico. Si tienes un espacio de trabajo dedicado a decisiones —planeación, presupuesto, estrategia— ponla ahí y déjala fuera del resto. No quieres este tono cuando le pides un borrador de correo.
- En el archivo de instrucciones de tu repositorio, si trabajas en la terminal. Ahí aplica a todo lo que corra en ese proyecto.
El paso que todo mundo se salta: instalar el prompt y no cambiar cómo preguntas. Si escribes "creo que deberíamos subir el precio 20%, ¿qué opinas?", ya le dijiste qué respuesta quieres, y ningún prompt de honestidad le gana a una pregunta cargada. Pregunta neutro: "estoy evaluando subir el precio 20%. Arma el caso a favor y el caso en contra". Es la mitad del resultado.
Qué cambia de verdad en la operación
Donde más lo he visto pegar es en juntas de decisión. Un equipo comercial que le pide a la IA que revise su pronóstico del trimestre recibe, sin este prompt, una versión ordenada de lo que ellos ya creían. Con él, recibe la pregunta que nadie quería hacer: cuántas de esas oportunidades avanzaron de etapa en las últimas dos semanas y cuántas llevan tres meses paradas con la misma probabilidad asignada a mano.
Lo mismo en contenido. "Revisa este guion" te devuelve halagos. Con el prompt instalado te devuelve que los primeros tres segundos no dicen nada y que la promesa del título no se cumple hasta el final.
Cuándo no usarlo
Este prompt tiene costo y conviene saber cuál es.
- Cuando estás generando, no evaluando. En la fase de ideas necesitas volumen, no filtro. Un crítico sentado desde la primera idea mata la sesión. Genera primero, prende el crítico después.
- Cuando el tema es personal y delicado. Salud, duelo, un problema familiar. Ahí "dime en qué estoy mal en la primera línea" no es honestidad, es crueldad automatizada. Apágalo.
- Cuando la tarea es mecánica. Formatear, traducir, resumir. No hay nada que criticar y solo agregas ruido.
Y una advertencia que casi nunca se dice: un modelo con este prompt suena más seguro, y sonar seguro no es estar en lo correcto. Le quitaste la adulación, no la posibilidad de equivocarse. Sigue verificando lo que importa —para eso está la prueba de presión de 4 preguntas— y si lo que quieres es todavía más contraste, arma el consejo de asesores en vez de una sola voz.