Boris Cherny, el creador de Claude Code, contó que dejó a Cowork trabajando mientras él hacía otra cosa: le abrió el navegador, entró a un montón de sitios y le reservó ocho vuelos y cinco hoteles en una sola sesión.
Eso no es un chat dándote recomendaciones de viaje. Es un agente llenando formularios en las mismas páginas donde tú los llenarías, con tus datos y tus preferencias.
El truco no está en el prompt del viaje. Está en las instrucciones del proyecto: diez minutos de configurar una sola vez y después cada viaje se pide en tres líneas. Aquí va el setup completo.
Paso 1: el proyecto Travel HQ
Crea un proyecto en Cowork llamado Travel HQ y pega esto en las instrucciones. Es lo único que hay que llenar bien.
TRAVEL HQ. INSTRUCCIONES DEL PROYECTO
QUIÉN SOY
Nombre como aparece en mi identificación: [NOMBRE Y APELLIDOS LEGALES]
Fecha de nacimiento (algunas aerolíneas la piden): [FECHA]
Teléfono para confirmaciones: [TELÉFONO]
Correo para confirmaciones: [CORREO]
VUELOS
Aeropuerto de origen: [CÓDIGO]
Asiento: [pasillo / ventana / fila de emergencia]
Regla de clase: [ej. económica hasta 4 horas, premium arriba de 4, ejecutiva arriba de 8]
Escalas: [directo siempre que exista; máximo una escala; mínimo 90 minutos de conexión]
Horarios: [ej. salidas después de las 8am, nada que aterrice después de medianoche]
Aerolíneas que evito: [LISTA]
Programas de viajero frecuente: [AEROLÍNEA, NÚMERO DE SOCIO, NIVEL ACTUAL]
Tarjeta con la que pago vuelos: [TARJETA]
HOTELES
Cadenas preferidas y mi nivel en cada una: [LISTA]
Indispensables: [ej. cama king, piso alto, gimnasio, wifi que sirva para videollamadas]
Deseables: [ej. desayuno incluido, escritorio, cancelación gratis]
Tope por noche: [MONTO Y MONEDA]
Tarjeta con la que pago hoteles: [TARJETA]
TIERRA
Programas de viajero confiable: [ej. TSA PreCheck, Global Entry, número]
Traslados al aeropuerto: [ej. app de transporte; nunca renta de auto en ciudad]
Renta de auto: [empresa y número de socio, o "no aplica"]
REGLAS DURAS
1. Nunca reserves sin mi aprobación explícita.
2. Antes de comprar, muéstrame el costo total con impuestos y cargos, y la tarjeta que vas a usar.
3. Dime siempre los puntos que gano con esa opción.
4. En hoteles, dime si conviene más pagar con puntos que con dinero, y por qué.
FORMATO DE SALIDA
Asunto de una línea.
Resumen en texto plano que yo pueda pegar en mis notas.
Códigos de confirmación completos.
Puntos ganados.
Pendientes previos al viaje (documentar, check-in, traslados).
La sección de reglas duras es la que hace que esto sea usable. Sin ella tienes un agente con tu tarjeta y buenas intenciones.
Paso 2: pedir el viaje
Con el proyecto configurado, cada viaje se pide así de corto:
Viaje nuevo.
Origen: [CIUDAD]
Destino: [CIUDAD]
Fechas: [SALIDA] a [REGRESO]
Motivo: [trabajo / personal / evento]
Zona donde quiero quedarme: [COLONIA O REFERENCIA]
Quiénes viajan: [SOLO YO / NÚMERO DE PERSONAS]
Qué priorizo en este viaje: [precio / horario / cercanía / puntos]
Fase 1, investigación: compárame 3 opciones de vuelo —tu recomendación más 2 alternativas con distintos equilibrios de precio y horario— y 3 opciones de hotel con el mismo criterio. Explica por qué recomiendas cada una.
Fase 2, reserva: cuando yo apruebe, llena los formularios y detente antes de pagar para que yo confirme.
Fase 3, reporte: mándame confirmaciones, agrega los vuelos y el hotel a mi Google Calendar, y guarda los comprobantes en mi carpeta de Drive de viajes.
Las tres fases son lo importante. Investigación, reserva y reporte son tres momentos distintos y en cada uno tú tienes que poder decir que no.
Paso 3: dejarlo trabajar
Aquí es donde la gente se equivoca: se queda mirando la pantalla. Todo el punto es que le des la instrucción, te vayas, y regreses cuando te avise que ya tiene las opciones o que necesita una aprobación.
Durante la ejecución va a moverse entre Google Flights, los sitios directos de las aerolíneas, Expedia y Booking. Puede además dejarte listas las reservaciones de restaurante en plataformas como Resy, y las que no tienen conector se resuelven con búsqueda web.
El paso que todo mundo se salta: los nombres legales y los números de viajero frecuente. Suena a trámite aburrido y es lo que decide si el agente completa la reserva o se atora en el formulario. Un nombre que no coincide con tu identificación es un boleto que hay que corregir por teléfono, y el número de socio que no pusiste son los puntos que ese viaje ya no te dio. Diez minutos aquí valen más que cualquier prompt.
Cuándo no usarlo
Tres casos donde te va a costar más tiempo que hacerlo tú:
- Familia con asientos juntos. Varios pasajeros con requisitos de asiento contiguo se complica en los formularios y termina en una reserva que hay que arreglar.
- Viajes con puntos que requieren llamada. Muchos canjes de aerolínea todavía se hacen por teléfono. Ahí el agente no puede entrar.
- Empresas con herramienta corporativa de viajes. Si tu compañía tiene su propio sistema con flujos de aprobación interna, reservar por fuera te mete en un problema administrativo, no te lo quita.
Y una advertencia de riesgo que no está de más: un agente con acceso a tu navegador hereda tus sesiones abiertas. Antes de darle ese permiso, vale la pena entender exactamente qué implica. Escribí la revisión que corro antes de conectar algo sensible justo para esto.
Dónde esto sí paga en una empresa
El caso personal es evidente. El que veo rendir más en operación es otro: los viajes repetidos de un equipo comercial.
Una empresa que manda gente a las mismas cinco ciudades todo el año tiene el mismo problema cada vez: alguien de administración cotiza tres opciones, las manda por correo, espera aprobación, y reserva. Ese ciclo son entre 40 y 90 minutos por viaje, multiplicados por la cantidad de viajes al mes.
Con un Travel HQ por persona viajera, y las reglas duras bien escritas, ese ciclo se convierte en revisar tres opciones y aprobar. La aprobación humana sigue existiendo —y debe seguir existiendo, porque es dinero de la empresa—, pero la parte de buscar y llenar formularios deja de consumir a alguien.
El orden que recomiendo
No estrenes esto con el viaje importante. Es el error obvio y el más caro.
Prueba primero con un viaje sencillo, de ida y vuelta, tú solo, en una ruta que conozcas bien y donde puedas juzgar si la recomendación es buena. Ahí vas a descubrir qué le falta a tus instrucciones: casi siempre son los horarios y el tope de gasto, que la primera vez todo el mundo deja demasiado abiertos.
Corrige las instrucciones con lo que aprendiste. Y hasta el tercer viaje, cuando las recomendaciones ya te parezcan las que tú hubieras elegido, úsalo para el itinerario complicado. Esa progresión es lenta a propósito: la confianza en un agente que gasta tu dinero se gana en pequeño.