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La tarjeta con la que Claude va a calificar tu fluidez con IA

11 hábitos repartidos en 3 habilidades: delegación, descripción y discernimiento. La lista completa y cómo sacarla limpia.

"Sé usar IA" ya no dice nada. Todo el mundo abrió Claude, todo el mundo le pidió un correo, todo el mundo salió con la sensación de que estuvo bien. Y adentro de las empresas eso se traduce en equipos donde nadie sabe quién de verdad está trabajando distinto y quién solo cambió Google por un chat.

Lo que sí se puede medir son hábitos. Esta es la tarjeta que uso: 11 hábitos repartidos en tres habilidades. Sirve para dos cosas. Una, autocalificarte con honestidad. Dos, pegársela a Claude junto con tu historial de chats para que él te califique, que es más incómodo y más útil.

Las tres habilidades

Delegación es qué le sueltas. Descripción es cómo se lo pides. Discernimiento es qué haces con lo que te devuelve.

Casi todos avanzan en la de en medio y se quedan atorados en las de los extremos. Escriben prompts cada vez más elaborados para tareas que no valían la pena delegar, y aceptan respuestas que nunca verificaron. Por eso la tarjeta pesa igual las tres.

Delegación: qué le sueltas

1. Le das el trabajo completo, no la rebanada

Pedir "un párrafo para esta propuesta" es usar la IA como autocompletado. Pedir "arma la propuesta con estos tres documentos, este precio y este cliente, y márcame lo que no puedas sostener" es delegar. La diferencia en resultado es de orden de magnitud, no de porcentaje.

Señal de que ya lo tienes: tus peticiones tardan más en escribirse que en leerse la respuesta.

2. Separas la tarea del proceso

Si hiciste lo mismo tres veces, dejó de ser tarea. Ahí es donde entra un proyecto, una skill o un archivo de instrucciones. Quien no cruza este punto vuelve a explicar su contexto desde cero todos los lunes.

Señal de que ya lo tienes: tienes al menos un proceso guardado que otra persona de tu equipo podría correr.

3. Le entregas los insumos, no la descripción de los insumos

Describirle el reporte en vez de subirlo. Contarle qué decía el correo en vez de pegarlo. Cada vez que resumes tú antes de dárselo, le estás quitando exactamente el material que necesitaba y le estás heredando tu sesgo.

Señal de que ya lo tienes: subes archivos crudos y conectas herramientas en vez de transcribir a mano.

4. Sabes qué no delegar

La decisión de a quién despides, el precio con el que sales al mercado, el mensaje delicado a un socio. No porque la IA lo haga mal, sino porque el trabajo de pensarlo es el que te construye el criterio con el que vas a juzgar todo lo demás.

Señal de que ya lo tienes: puedes nombrar tres cosas de tu semana que decidiste no delegar y por qué.

Descripción: cómo se lo pides

5. Defines "bien hecho" antes de ver la respuesta

Si el criterio de calidad lo inventas al leer el resultado, vas a aceptar cualquier cosa que suene bien. Escribirlo antes convierte la revisión en una comparación y no en una impresión.

Señal de que ya lo tienes: tus prompts terminan con una lista de condiciones que la respuesta debe cumplir.

6. Das ejemplos, no adjetivos

"Que suene profesional pero cercano" no significa nada. Dos ejemplos de algo que sí te gustó y uno de algo que no, sí. Los adjetivos son tu opinión; los ejemplos son datos.

Señal de que ya lo tienes: tienes a la mano un archivo con muestras de tu tono para pegarlo.

7. Pones el contexto que solo tú tienes

Quién va a leer esto, qué se decidió el mes pasado, qué palabra no podemos usar porque el cliente la odia, cuál es el presupuesto real. La IA tiene todo el conocimiento público del mundo y cero conocimiento de tu operación. Ahí es donde aportas.

Señal de que ya lo tienes: tus respuestas ya no se sienten genéricas desde el primer intento.

8. Corriges la instrucción, no el texto

Cuando algo sale mal, la reacción de principiante es arreglarlo a mano. La de alguien fluido es preguntarse qué faltó en la instrucción, arreglar eso y volver a correr. Lo primero te da un documento; lo segundo te da un proceso que ya no falla.

Señal de que ya lo tienes: el tercer intento sale bien sin que tú edites nada.

Discernimiento: qué haces con lo que sale

9. Verificas lo verificable

Cifras, citas, nombres de personas, fechas, ligas. Es la parte aburrida y es la que separa al que puede poner su firma en el entregable del que no. Una cifra inventada en una propuesta a cliente cuesta más que todo el tiempo que ahorraste.

Señal de que ya lo tienes: le pides que marque qué parte no puede sostener con fuente, y lo revisas.

10. Reconoces cuando te está dando por tu lado

El modelo tiende a validarte. Si le presentas tu plan como tuyo, va a encontrarle virtudes. Quien tiene este hábito presenta el plan como ajeno, o pide que lo defienda alguien con incentivos contrarios. Está desarrollado en el prompt del consejo.

Señal de que ya lo tienes: te ha hecho cambiar de opinión al menos una vez este mes.

11. Sabes cuándo tirar todo y empezar de nuevo

Una conversación que se torció no se endereza a punta de correcciones. Se abandona. Empezar un chat limpio con las instrucciones ya arregladas cuesta dos minutos; pelearse veinte mensajes con un hilo contaminado cuesta la tarde.

Señal de que ya lo tienes: abres chats nuevos sin que te dé pena perder lo anterior.

Cómo sacarla limpia

Autocalificarte sirve poco. Esto sirve más: pégale la tarjeta a Claude junto con tus últimas conversaciones reales y pídele la evaluación.

Te voy a pegar dos cosas: una tarjeta de 11 hábitos de fluidez con IA,
y una muestra de mis conversaciones reales contigo de las últimas dos
semanas.

Califícame hábito por hábito con esta escala:
- No presente: no hay evidencia en las conversaciones.
- Intermitente: aparece a veces, sin ser un hábito.
- Instalado: aparece de forma consistente.

Reglas:
- Cita el fragmento exacto de mis conversaciones que justifica cada
  calificación. Si no hay evidencia, dilo y pon "No presente". No
  supongas a mi favor.
- No suavices. Si nueve de once están en "No presente", dímelo así.
- Prohibido empezar con un elogio.

Al final:
1. Los 2 hábitos cuyo arreglo me daría más resultado la semana que
   entra, con el ejercicio concreto de cada uno.
2. Una petición mía que hayas visto, reescrita como la escribiría
   alguien que ya tiene esos 2 hábitos instalados.

Tarjeta: [pega los 11 hábitos]
Conversaciones: [pega la muestra]

Qué hacer con la calificación

No trabajes los once. Elige uno por semana y solo ese. La fluidez no se construye estudiando, se construye cambiando un hábito hasta que ya no lo notas.

Si la mayoría de tus puntos bajos cayeron en delegación, tu problema no es de prompts: es que le estás dando trabajo demasiado chico. Si cayeron en discernimiento, tu problema es de riesgo, y ese es el que te puede costar un cliente. Empieza por ese aunque sea el menos divertido.

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