Un artifact es una herramienta completa que Claude construye en un solo archivo: la abres, la usas, guarda tus datos y funciona en el teléfono. Sin servidor, sin cuenta, sin suscripción.
Y ahí está lo interesante: una buena parte de las apps que pagas cada mes son una tabla, tres botones y una gráfica. Eso se construye en cinco o diez minutos si el prompt está bien escrito.
Estas son diez que valen la pena tener. Abajo va el esqueleto de prompt que sirve para las diez, y luego lo que va adentro de cada una.
El esqueleto que sirve para todas
La diferencia entre un artifact que usas dos semanas y uno que abandonas el martes está casi toda en cuatro instrucciones: qué guarda, con qué arranca, qué te dice al abrir, y cómo se ve. Este es el molde:
Construyeme [NOMBRE DE LA HERRAMIENTA] como artifact interactivo, en un
solo archivo. No llames a ningun sitio ni API externa.
QUE REGISTRO
[los campos de cada elemento, uno por linea]
Dejame agregar, editar y borrar, con confirmacion al borrar.
LO PRIMERO QUE VEO AL ABRIR
[el resumen de arriba: 2 o 3 numeros grandes, y una frase en lenguaje
normal que me diga que necesita mi atencion hoy]
Si no hay nada urgente, dimelo con palabras en lugar de dejar un hueco
vacio.
LA LISTA
Todo lo demas abajo, ordenado por [criterio], con buscador y filtros.
Dejame ordenar dando clic en cualquier encabezado.
LO QUE MAS IMPORTA
[la regla de color o de calculo que hace util la herramienta]
COMO GUARDA MIS DATOS
Importante: los artifacts de Claude no pueden usar localStorage ni
sessionStorage. No los uses. Usa el almacenamiento persistente del
artifact, carga los datos una sola vez al abrir, y envuelve cada
llamada de guardado para que si el almacenamiento no esta disponible la
herramienta siga funcionando en memoria sin romperse ni mostrar error.
CON QUE ARRANCO
Precarga 3 a 5 ejemplos realistas para que la vea funcionando al abrir,
mas un boton claramente marcado que los borre cuando quiera meter los
mios.
DISEÑO
Calmado y legible, no corporativo. Numeros grandes, espacio de sobra,
botones grandes, y que sirva en el telefono. Reserva el color de alerta
solo para lo urgente, para que de verdad destaque.
EXTRA
Boton de exportar a CSV, para que mis datos nunca queden atrapados.
Con ese molde, cada herramienta de abajo es cuestión de llenar los corchetes.
Las 10
1. CRM personal
Registra nombre, puesto, empresa, contacto, fuerza de la relación (cercana, tibia, fría), cómo se conocieron, último contacto, próximo seguimiento, notas y etiquetas. Arriba: cuántos contactos tienes y cuántos seguimientos vencen esta semana. La sección de "necesita seguimiento" saca sola a todo el que ya se te pasó, con un botón que marca contacto de hoy y limpia el pendiente.
Reemplaza: el CRM de suscripción que compraste para 40 contactos y nunca llenaste.
2. Tablero de hábitos
Cada hábito con su casilla de hoy, racha actual, mejor racha histórica y un mini mapa de calor de 30 días al estilo del gráfico de contribuciones de GitHub. Vista semanal de 7 días para marcar en retroactivo. La regla que lo hace funcionar: si fallas un día, la racha se reinicia. Si perdona, el número deja de significar algo.
Pide además: que marcar la casilla se sienta bien —animación breve, cambio de color, el contador subiendo— y una celebración a los 7, 30 y 90 días.
3. Matriz de decisión
Arriba, "estoy decidiendo..." y una fecha límite. Luego de 2 a 5 opciones y de 3 a 7 criterios con su peso del 1 al 10. La rejilla de calificación cruza cada opción contra cada criterio, con espacio para anotar por qué calificaste así, y abajo el resultado ponderado en vivo con la operación a la vista.
La parte que no se te puede olvidar pedir: que si dos opciones quedan a menos del 5% una de otra, te lo diga —"esto es un empate funcional, ¿cuál es el desempate?"— y que después de calificar te lance tres preguntas para presionar el resultado.
4. Planeador de viajes
Encabezado con destino, fechas, con quién vas, ritmo (tranquilo, apretado o mixto), presupuesto y preferencias. Genera el plan día por día en bloques de mañana, tarde y noche, con actividades específicas —restaurante con nombre, museo con nombre— y no genéricas. Barra lateral con el costo estimado acumulado contra tu presupuesto, y lista de equipaje generada según duración, clima y actividades.
El detalle que lo separa de un itinerario cualquiera: pedirle que deje una o dos horas sin agendar cada día, y que marque lo que requiere reserva anticipada o tiene día de cierre.
5. Generador de recetas desde una foto
Le tiras una foto del refri o la alacena y cataloga lo que ve con cantidad aproximada y frescura. De ahí salen tres cenas con tiempo, dificultad, qué usa de lo tuyo, qué te falta comprar, pasos numerados y costo estimado de lo faltante. La lista del súper sale ordenada por sección de tienda.
Lo que hay que exigirle: que use lo que ya está a medias —el arroz de ayer, el frasco abierto, el medio vino— en lugar de recetas con ingredientes nuevos y perfectos. Y un modo que priorice lo que está por echarse a perder.
6. Calendario de flujo de efectivo
Metes tu saldo actual y tus entradas y salidas con el día del mes en que caen, marcando cuáles se repiten. Lo dibuja como calendario real, verde lo que entra y rojo lo que sale, y debajo la línea de saldo proyectado día por día.
El punto entero de la herramienta: que encuentre el día más apretado del mes y te lo diga con una frase —"tu día más apretado es el 26, cuando te quedas en X"—. Y que si el saldo cruza a negativo en algún día, sea imposible no verlo.
7. Tablero de patrimonio
Dos listas, activos y pasivos, cada uno con nombre, categoría y monto. Arriba, el número grande. Un botón guarda la foto del mes y de ahí sale la gráfica de línea en el tiempo, el cambio contra el mes pasado en monto y porcentaje, y después de tres fotos una frase de tendencia.
Regla de privacidad: nunca números de cuenta completos, solo los últimos cuatro dígitos. Y que no opine sobre si el número es bueno o malo; que solo lo muestre bien.
8. Centro de mando de búsqueda de trabajo
Cada postulación con empresa, puesto, liga a la vacante, rango salarial, fecha, etapa, contacto, próximo seguimiento y notas. Arriba, los conteos de cuántas están vivas, cuántas en entrevista o más adelante, cuántas ofertas y cuántas cerradas.
La sección que evita que se te caiga todo: "qué necesita mi atención hoy", con las postulaciones cuyo seguimiento ya venció y las que llevan más de 14 días en "aplicado" sin moverse, cada una con un botón que empuja el seguimiento una semana.
9. Bitácora de contacto con la gente que importa
Personas, no contactos: nombre, cómo la conoces, cuándo hablaron por última vez, cada cuánto quieres estar en contacto, cumpleaños y notas. Arriba de todo, las tres personas más atrasadas con un botón de "ya le escribí" que pone la fecha de hoy.
Instrucción explícita en el prompt: que nunca use las palabras leads, pipeline o prospectos. Son personas, y la herramienta se siente completamente distinta si el lenguaje es de libreta y no de software de ventas.
10. Rankeador de tu lista de lectura
Arriba defines tus 3 a 5 prioridades de los próximos 90 días, y esas se vuelven el filtro. Cada artículo, podcast o video guardado recibe una calificación del 1 al 10 contra esas prioridades, con el razonamiento a la vista. Sección de "qué leer esta semana" con lo de mayor retorno según el tiempo que tengas.
La función que lo hace útil de verdad: el modo de purga para lo que lleva más de 30 días sin leerse, con sesgo hacia soltarlo. Y que si nada en la cola vale tu media hora, te lo diga en lugar de recomendarte algo por rellenar.
El paso que todo mundo se salta: pedir datos de ejemplo precargados. Un artifact que abre vacío se siente roto y se abandona en el minuto uno, porque no sabes qué se supone que va en cada campo. Con tres o cuatro renglones de ejemplo realistas, entiendes la herramienta de un vistazo y el botón de borrarlos te deja empezar limpio cuando ya la quieres tuya. Es la instrucción más barata del prompt y la que más cambia si la sigues usando.
Cómo se itera
Ninguna de estas sale perfecta en el primer intento, y esa es la parte buena: en el mismo chat le pides el cambio y lo aplica sobre lo que ya construyó.
Lo que funciona es cambiar una cosa a la vez y decirla en términos de uso, no de código. "El número de arriba está muy chico para verlo desde el teléfono." "Ordénalo por fecha vencida, no por nombre." "Cuando marco algo como hecho no se siente que pasó nada." Ese tipo de instrucción produce mejores resultados que intentar describir el CSS.
Y si la herramienta ya te sirve, exporta el CSV de vez en cuando. No porque el almacenamiento falle, sino porque un respaldo de treinta segundos vale más que la confianza en cualquier sistema.
Por dónde empezar el sábado
El tablero de hábitos. Cinco minutos, funciona en el teléfono y lo vas a abrir todos los días, que es la única prueba real de si un artifact sirve.
Después, la que reemplace algo que hoy pagas. Casi todo el mundo tiene una suscripción de veinte dólares al mes que en realidad es una tabla con un filtro. Esa es la segunda.
Lo que no recomiendo es construir las diez el mismo fin de semana. Terminas con diez herramientas a medio llenar y ninguna costumbre. Una que uses treinta días vale más que las diez juntas.
Si quieres el lado financiero completo, está en las 10 tareas de finanzas personales. Y para entender qué más se puede construir sin programar, tu primera app sin programar.