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10 formas de usar Claude en tu trabajo

10 cosas que puedes dejar configuradas ahorita para empezar a usar Claude en tu puesto.

El problema con las listas de "formas de usar la IA en el trabajo" es que son categorías, no cosas que puedas hacer hoy. "Úsalo para analizar datos". Gracias.

Estas diez son configuraciones. Cada una se deja puesta una vez, en menos de quince minutos, y de ahí en adelante trabaja sola. Están ordenadas por cuánto cambian tu semana.

1. Mete tu puesto en la memoria

Sin esto, cada conversación arranca con un desconocido adivinando a qué te dedicas. Con esto, arranca con alguien que ya sabe quién decide en tu empresa y qué estás tratando de lograr este trimestre.

Guarda esto en tu memoria sobre mí, y úsalo en todas nuestras
conversaciones de aquí en adelante:

- Me llamo [nombre] y soy [puesto] en [empresa].
- Mi empresa vende [qué] a [quién].
- Mi día a día es [las tres o cuatro cosas que de verdad haces].
- Las personas con las que trabajo son [nombre y rol de cada una],
  y quien aprueba lo que produzco es [quién].
- Mis prioridades de este trimestre son [una, dos, tres].
- Las herramientas donde vive mi trabajo son [cuáles].
- Un buen entregable mío se ve así: [descríbelo]. Uno malo se ve
  así: [descríbelo].

Cuando termines, repíteme en una lista corta qué guardaste, para que
yo pueda corregirte lo que hayas entendido mal.

Cuánto toma: diez minutos. Se revisa cada tres meses, no cada semana.

2. Un proyecto para el trabajo que te paga

Un proyecto es un espacio con instrucciones y archivos fijos. Todas las conversaciones que abras adentro ya conocen el contexto.

Crea uno solo, para el área por la que te pagan. Súbele tres a cinco archivos reales: una propuesta que salió bien, tu plantilla de reporte, los lineamientos de la marca. No subas cuarenta documentos "por si acaso": quieres ejemplos de qué se ve bien, no un archivero.

Cuánto toma: quince minutos. Cuáles crear después, en los 5 proyectos que necesitas.

3. Conecta el correo y deja que redacte, no que mande

Conectado a tu bandeja, Claude lee, clasifica y redacta. No manda: todo queda en tu carpeta de borradores. Esa separación es la que lo hace usable sin susto.

Lee mi bandeja de las últimas 24 horas. Clasifícala en tres
grupos: URGENTE, REQUIERE ACCIÓN, y SOLO ENTERARME.

Para cada correo dime en una línea qué quieren de mí y para
cuándo. Si algo lleva más de tres días sin respuesta mía,
márcalo.

Después redacta borradores solo para los del grupo URGENTE.
Cortos, directos, en mi tono. Si un correo requiere información
que yo no te di, no lo inventes: deja el borrador marcado con
qué falta.

Cuánto toma: cinco minutos de conexión. Después son tres minutos cada mañana en lugar de cuarenta y cinco.

4. Escribe con contexto, rol, acción, formato y tono

El prompt malo es "escríbeme un correo para un cliente". El bueno trae cinco piezas y se escribe en el mismo tiempo:

Contexto: el cliente no responde desde hace dos semanas y
tenemos una propuesta abierta de [monto].
Rol: eres yo, [puesto], escribiéndole a alguien con quien ya
hay confianza.
Acción: retomar la conversación sin sonar desesperado y sin
volver a mandar la propuesta completa.
Formato: menos de cinco oraciones, una sola pregunta al final.
Tono: cálido y seguro. Nada de "espero que este correo te
encuentre bien".

Lo que hace la diferencia no es la estructura en sí: es que al llenarla te obligas a decidir qué quieres, cosa que en el prompt vago no habías hecho.

Cuánto toma: nada, es un hábito. Más a fondo en la anatomía del prompt perfecto.

5. Pensamiento extendido para las decisiones caras

Un interruptor que hace que el modelo razone más antes de contestar; se activa desde el menú de herramientas de la conversación. No lo dejes prendido para todo: en tareas mecánicas es tiempo tirado. Préndelo cuando lo que sale de ahí va a mover dinero o gente.

Piensa esto con calma antes de contestarme.

Mi situación: [descríbela con números y con restricciones reales].

Quiero tres cosas:
1. Qué es lo que probablemente no estoy viendo.
2. Tres opciones de verdad distintas entre sí, no tres versiones
   de la misma. Para cada una: qué cuesta, qué gano, qué me
   estoy jugando si sale mal.
3. Cuál elegirías tú y por qué, aunque yo no te haya pedido tu
   opinión.

No me des la razón por default. Si mi forma de plantear el
problema está mal, arréglala antes de responder.

Para quién: quien tenga que sostener la decisión frente a un jefe o un consejo.

6. Convierte tu tarea repetida en un comando

Si hay algo que le pides cada semana con las mismas palabras, eso no es un prompt: es un proceso, y se guarda como habilidad con su propio comando. Después escribes / y el nombre, y ya.

Quiero guardar esto como una habilidad con el comando
/resumen-semanal. Cada vez que lo corra, esto es lo que
siempre quiero:

1. Lee mi correo y mi calendario de los últimos cinco días
   hábiles.
2. Sácame los cinco hechos que importan: decisiones tomadas,
   entregas, y cosas que se atoraron.
3. Lista lo que quedó abierto y de quién depende cada cosa.
4. Redacta un resumen de menos de 200 palabras en mi tono,
   listo para pegar en el canal del equipo.
5. Guárdalo con el nombre AAAA-MM-DD_resumen-semanal.

Si en alguna semana no hay nada en alguna de las secciones,
déjala vacía en lugar de rellenarla.

Cuánto toma: diez minutos una vez. Cómo se construyen, en las 3 formas de construir una skill.

7. Modo de voz entre junta y junta

Los cinco minutos entre una junta y la siguiente son el mejor momento del día y casi todo el mundo los tira. Abre la app en el celular, dale al micrófono y suelta el desorden: qué se acordó, quién quedó de mandar qué, qué te preocupó.

Un minuto de audio desordenado sale convertido en decisiones, responsables y borradores. Es el único de los diez que no requiere configurar nada.

Para quién: el que sale de una junta y entra a otra sin escribir una nota.

8. Pídele que construya, no que escriba

Un artifact es una pieza que vive fuera del chat y que puedes compartir por liga: una calculadora, un tablero, una matriz de decisión. Quien lo recibe no necesita cuenta.

Constrúyeme una calculadora interactiva como artifact.

Entradas: [las variables que capturas].
Cálculo: [las reglas exactas, incluyendo los casos raros].
Salidas: [qué quiero ver, y en qué formato].

Que se vea lo bastante presentable para mandársela a un cliente.
Sin logos ni colores inventados: fondo claro, tipografía neutra.
Que funcione bien en celular.

Para quién: ventas, finanzas y operaciones. Es el paso donde dejas de esperar a que alguien te haga una herramienta interna.

9. Investigación en serio, no una búsqueda

El modo de investigación busca en la web y en tus herramientas conectadas a la vez, y devuelve un documento con fuentes.

Investiga [tema] y devuélveme un informe con fuentes.

Quiero:
1. El panorama en un párrafo, como se lo explicarías a alguien
   que decide con esto.
2. Los tres movimientos más importantes de los últimos seis
   meses, con fecha y fuente.
3. Dónde no hay consenso: quién dice qué y por qué se
   contradicen.
4. Qué implica esto para [mi empresa y mi situación].

Si algo no lo pudiste verificar, ponlo en una sección aparte
llamada "sin confirmar". No lo mezcles con lo demás.

Cuánto toma: unos minutos de espera que sustituyen una tarde. Ojo con creerle sin revisar: las 3 formas en que la IA te miente.

10. La rutina del lunes, en cuatro tiros

Las nueve anteriores sueltas no cambian nada. Encadenadas un lunes en la mañana, sustituyen las dos horas de arranque de semana.

  1. Triaje de bandeja con el prompt del punto 3.
  2. Preparación de las juntas del día, con el contexto que ya tiene conectado.
  3. Prioridades de la semana: qué se vence, qué está en riesgo, qué puedes delegar.
  4. El resumen del lunes anterior, para ver qué se quedó a medias.

Cuánto toma: quince minutos. Es el punto donde deja de sentirse como una herramienta y empieza a sentirse como un puesto.

El paso que todo mundo se salta: el uno. Sin ese archivo de contexto, el punto 3 clasifica mal tus correos porque no sabe quién es importante en tu empresa, y el punto 9 te investiga el mercado equivocado. Media hora ahí paga los otros nueve.

En qué orden hacerlos

Hoy, el 1 y el 2. Mañana, el 3. Esta semana, el 4 y el 7, que son hábitos y no configuraciones.

El 6 no lo hagas antes de tener algo que valga la pena guardar. Guardar una habilidad el día uno, sin haber corrido el proceso a mano tres veces, es escribir instrucciones para un trabajo que todavía no entiendes.

Lo que ninguno de los diez arregla

En los equipos comerciales donde monto esto, lo que más se nota en la primera semana no es velocidad: es que las propuestas dejan de contradecirse entre vendedores, porque todos trabajan sobre el mismo contexto en vez de improvisar cada quien el suyo.

Pero eso solo pasa si alguien escribió bien ese contexto. Diez configuraciones encima de un proceso que nadie ha ordenado te dan el mismo desorden, más rápido.

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