La mayoría de la gente escribe cada prompt desde cero, cada vez. Es como volver a inventar el formato del correo cada mañana. Funciona, pero desperdicias la parte más valiosa: que un prompt bueno se puede reusar cientos de veces sin cambiarle una coma.
Estos diez son los que tengo guardados como texto expandible y uso sin pensar. No son trucos: son diez formas distintas de obligar al modelo a hacer algo que no hace por default. Por default te da la razón, te resume de más y te da opciones en vez de una respuesta.
Van completos. Copia el que necesites, pega tu material abajo y ya.
Dónde guardarlos para que sí los uses
Un prompt que vive en un documento que abres una vez al mes no existe. Guárdalos donde escribes: un expansor de texto con atajos de tres letras, o los prompts guardados de la app. La regla es que llegar al prompt tome menos tiempo que escribirlo mal.
Cuatro de estos —el 1, el 4, el 6 y el 9— rinden bastante más con el modo de pensamiento extendido activado. Son los que piden razonamiento, no redacción. Si no sabes cuál es cuál, en esta guía está la diferencia.
Los diez
1. La prueba de presión
Para antes de una decisión grande. Ataca los supuestos, no la ejecución. Es el que me ha ahorrado más dinero de toda la lista.
Eres el estratega más despiadado que conozco. Lee la idea de abajo.
Identifica los 3 supuestos más débiles, el riesgo escondido más grande,
y la única cosa que, si sale mal, vuelve irrelevante todo lo demás.
Después dime qué tendría que ser cierto para que esto funcione de
verdad, y qué tan seguro estás de que lo es. No suavices nada. Prefiero
oírlo ahora que oírlo de un cliente. La idea es esta:
2. El traductor a lenguaje llano
Baja un documento técnico sin quitarle el fondo. Lo uso antes de mandar cualquier cosa a un comité que no es del área.
Reescribe el texto de abajo para que lo entienda alguien de secundaria,
SIN quitarle contenido. Cada término técnico se cambia por una palabra
común o una analogía corta. Conserva todos los argumentos, ejemplos y
conclusiones. Las oraciones deben promediar 12 palabras o menos; si
algo es genuinamente complejo, usa dos o tres oraciones cortas en vez
de una larga. Muéstrame la versión reescrita y después la lista de cada
término que simplificaste, para que yo decida cuáles conservar. Texto:
3. Suena como yo
El único que arregla el problema de que todo salga con voz de folleto. Necesita dos textos tuyos de verdad, no un adjetivo.
Abajo van dos cosas: algo que yo escribí, y algo que necesito escribir.
Primero: estudia mi escritura. Fíjate en el ritmo de mis frases, las
palabras que uso y las que evito, cómo abro, cómo cierro y mis manías.
Segundo: escribe lo nuevo en esa voz exacta. No la promedies —exagera
lo que me hace sonar a mí. Al final dame 3 viñetas con los patrones de
voz que imitaste, para que yo los corrija.
Lo que ya escribí: [pega 1 o 2 textos tuyos]
Lo que necesito escribir: [pega la tarea]
4. El mejor argumento en tu contra
No es abogado del diablo: es la versión que sí armaría alguien inteligente que no está de acuerdo contigo. Úsalo antes de presentar, no después.
Voy a darte mi postura sobre [tema]. Tu trabajo: construir el caso más
fuerte EN CONTRA —no la versión tonta, sino la que de verdad armaría un
crítico agudo. Usa evidencia real, escenarios contrarios plausibles y
los supuestos que probablemente estoy haciendo sin darme cuenta.
Después, por separado, dime cuáles de esos contraargumentos son los más
débiles, para saber dónde mi postura sí aguanta. Cierra con la única
pregunta que mi postura no puede contestar. Mi postura:
5. El extractor de acuerdos
Después de una junta o de un hilo largo. Lo que rescata no son las tareas explícitas: son las implícitas, que son las que se caen.
Lee las notas de abajo. Extrae cada acuerdo o tarea, incluidas las que
quedaron implícitas y nadie escribió. Por cada una: el responsable (o
"sin asignar"), la fecha real (o "sin fecha"), qué tiene que pasar
concretamente —nada de "dar seguimiento"—, y la prioridad de P0 a P3
según la urgencia de la conversación. Devuélvelo en una tabla ordenada
por fecha. Marca cada punto donde falte responsable o fecha: esos son
los que se van a caer. Las notas:
6. La autopsia anticipada
Escribes el reporte de la muerte antes del nacimiento. Suena a ejercicio de taller y es lo más útil que puedes hacer antes de arrancar un proyecto.
Imagina que estamos seis meses en el futuro y el proyecto de abajo
fracasó. Escribe la autopsia desde ese futuro. Identifica las 5 causas
raíz más probables, ordenadas por probabilidad. Por cada una: qué señal
temprana habría aparecido, qué pudimos haber hecho distinto en los
primeros 30 días, y qué persona o indicador la habría detectado
primero. Cierra con LA ÚNICA cosa que deberíamos monitorear cada
semana, y di qué número contaría como mala señal. El proyecto:
7. La crítica brutal de correo
No te corrige la redacción: te pone dentro de la cabeza de quien lo recibe. Descubres que tu petición aparece en el párrafo cuatro.
Lee el correo de abajo. Después actúa como quien lo recibe: una persona
ocupada y de alto nivel, sin tiempo para relleno. Reacciona como
reaccionaría en silencio mientras lee. Dime: dónde va a saltarse
líneas, dónde se va a molestar, dónde va a perder el hilo, qué va a
creer que le estoy pidiendo, y si contestaría o no. Sé brutal. Después
reescríbelo para que llegue a la petición real en las primeras dos
frases y se sienta respetado, no vendido. El correo:
8. Plan antes de ejecutar
El freno. Sin esto, en tareas de varios pasos el modelo arranca a hacer cosas y a los diez minutos vas de regreso deshaciendo lo que hizo.
Antes de hacer nada, escribe el plan: cada paso, qué vas a hacer en
cada uno, qué necesitas de mí para empezar, y el riesgo de cada paso.
Numéralos. Después del plan, lista los supuestos que estás haciendo y
pídeme confirmarlos o corregirlos. Espera mi aprobación —no digas nada
más, no hagas nada más— hasta que yo responda. Si apruebo unos pasos y
otros no, ejecuta solo los aprobados y quédate detenido en el resto.
Lo que quiero hacer:
9. Escoge una y defiéndela
Contra el "depende". Un modelo que te da tres opciones equilibradas no te ayudó: te devolvió el problema con mejor formato.
Compara las 3 opciones de abajo en: costo, tiempo hasta ver resultado,
reversibilidad, riesgo a la baja y efectos de segundo orden a 12 meses.
Después ESCOGE UNA. No me des "depende". No me des empate. Escoge.
Defiende la elección en 3 frases. Dime qué tendría que cambiar para que
cambiaras de respuesta. Cierra con lo único de tu opción elegida que en
secreto es el riesgo más grande, la parte que todos pasan por alto.
Las opciones:
10. Sin comentarios
El menos glamoroso y el que más veces uso al día. Corta el preámbulo, el cierre amable y la oferta de ayuda adicional. Menos texto, menos consumo.
Resume el texto de abajo en exactamente 3 oraciones. Sin preámbulo. Sin
"aquí está tu resumen". Sin "avísame si necesitas algo más". No
devuelvas nada que no sean las 3 oraciones. La primera captura la idea
central. La segunda, el matiz o la objeción más importante. La tercera,
la implicación: qué cambia con esto. Formato: solo las oraciones,
separadas por saltos de línea. El texto:
Cómo se combinan
El error es usarlos sueltos. Rinden en cadena, y la cadena que más uso en operación es de tres: la prueba de presión sobre la idea, la autopsia anticipada sobre el plan que resultó, y el extractor de acuerdos sobre la junta donde se aprobó. Con eso, un proyecto arranca con sus riesgos escritos y sus responsables asignados antes del primer día.
Para la parte de escritura, la secuencia es al revés: primero redactas, luego pasas por el 7 para que te digan dónde se pierde el lector, y hasta el final por el 3 para que suene a ti y no al modelo. Al revés no funciona: la voz se pierde en la reescritura.
Y si buscas la versión de estos mismos movimientos aplicada a tu carrera —preparar el 1:1, defender una propuesta ante tu jefe, sobrevivir una presentación a dirección— esa está en esta otra guía. Son primos, pero están afinados para otro trabajo.