La razón por la que la mayoría no avanza con IA no es falta de tiempo. Es que cada día abre la misma ventana de chat y hace la misma clase de pregunta, y ocho meses después tiene ocho meses de la misma experiencia repetida.
Esto es lo contrario: siete días, un enfoque distinto cada uno, entre 30 y 60 minutos diarios. Nada de teoría, nada de ver videos. Cada día tiene una acción con un resultado que puedes ver.
Para el domingo vas a poder hacer cosas que el 95% de la gente que "ya usa IA" no sabe que se pueden hacer. No porque sean difíciles, sino porque nadie les dijo que existían.
Las reglas de la semana
- Trabajo real, siempre. Nada de ejercicios inventados. Cada día se corre sobre algo que de verdad tienes pendiente.
- Una sola herramienta. Elige Claude o ChatGPT y quédate ahí los siete días. Comparar herramientas es la forma más común de no aprender ninguna.
- Un archivo de notas. Cada día anotas dos cosas: qué funcionó y dónde se equivocó. Ese archivo vale más que la semana entera.
Día 1 — Que sepa quién eres
El día que más rendimiento da y el que casi nadie hace. Todo lo demás depende de esto.
Escribe un documento de una página sobre tu trabajo: qué haces, para quién, con quién trabajas, qué herramientas usas, cómo se ve algo bien hecho en tu puesto y qué odias que te devuelvan. Pégalo en las instrucciones personales o en un proyecto.
Prueba de que funcionó: pídele algo en una frase corta, sin contexto, y compáralo con la respuesta que te daba ayer a la misma frase.
La parte que la gente escribe mal es la del final. "Qué odias que te devuelvan" no es un capricho: es la mitad del valor del documento. Si escribes "no quiero listas de viñetas donde va un párrafo, no quiero que empiece diciéndome que es una gran pregunta, no quiero recomendaciones genéricas que aplicarían a cualquier empresa", acabas de eliminar el 80% de lo que ibas a corregir a mano toda la semana.
Día 2 — La tarea que más te aburre
No la más importante. La más repetitiva.
Reportes de estatus, resúmenes de junta, respuestas al mismo tipo de correo, clasificar algo. Escoge una, y en vez de pedirle que la haga, pídele esto:
Te voy a describir una tarea que hago cada semana a mano. Antes de hacerla, hazme las preguntas que necesites para entenderla bien. Cuando la entiendas, escríbeme las instrucciones que tú necesitarías para hacerla igual de bien la próxima vez sin preguntarme nada.
La tarea es: [descríbela con detalle, incluyendo dónde viven los insumos y quién recibe el resultado]
Lo que sale de ahí lo guardas. Es tu primer proceso escrito.
Día 3 — Conecta una herramienta
Hoy dejas de copiar y pegar. Conecta una sola: tu correo, tu Drive, tu gestor de proyectos o tu CRM. La que abres más veces al día.
Después haz tres preguntas que ayer eran imposibles porque requerían que tú buscaras primero. Algo como "qué quedó pendiente conmigo en los correos de la última semana" o "qué tareas tengo vencidas y quién depende de ellas".
Antes de darle permiso de escribir a nada, pasa por los tres niveles de permiso. Hoy solo lectura.
Aquí es donde mucha gente se decepciona, así que adelanto el problema: conectar no basta. Tienes que nombrar la herramienta en tu petición las primeras veces, porque si no, el modelo contesta desde lo que ya sabe en lugar de ir a buscar. Di "revisa mi correo y dime", no solo "dime". Cuando veas la diferencia entre las dos respuestas vas a entender por qué tanta gente cree que los conectores no sirven.
Día 4 — Haz que discuta contigo
La IA tiene una tendencia fuerte a darte la razón, y esa es la forma más silenciosa en que te vuelve peor en tu trabajo en vez de mejor.
Toma una decisión que estés a punto de tomar de verdad y corre esto:
Voy a tomar esta decisión: [descríbela, con el contexto y lo que ya asumiste].
No me digas si te parece bien. Haz esto en orden:
1. Lista los supuestos que estoy dando por ciertos sin haberlos verificado.
2. Dime cuál de esos supuestos, si estuviera equivocado, tira la decisión completa.
3. Argumenta la posición contraria a la mía tan bien como puedas, como si te pagaran por defenderla.
4. Dime qué información me falta y cómo la conseguiría esta semana.
Si crees que mi decisión es correcta, dilo hasta el final y solo después de los cuatro puntos.
Día 5 — Empaqueta lo del día 2
Agarra las instrucciones que salieron el martes y conviértelas en algo reutilizable: una skill, un proyecto o un documento fijo que pegas al inicio. La forma importa menos que el hecho de que exista.
La prueba real es correrlo hoy sobre un caso nuevo sin editar nada. Si te obliga a explicar cosas otra vez, esas explicaciones se agregan al documento. Ese es el ciclo completo, y es el que separa a quien usa IA de quien construye con IA.
El paso que todo mundo se salta: corregir la instrucción en lugar de corregir la respuesta. Cuando algo sale mal, la reacción natural es arreglar el texto a mano y seguir. Eso te deja exactamente donde estabas. Arreglar la instrucción tarda dos minutos más hoy y te ahorra la corrección todas las semanas siguientes.
Día 6 — Suéltala sin supervisión
Hoy le das una tarea con varios pasos y no la miras mientras trabaja.
Investigar a cinco competidores y devolver una comparación con criterios que tú definiste. Revisar un contrato contra una lista de puntos. Ordenar una carpeta de archivos con una lógica que le explicaste. Lo que sea, con tres condiciones: que tenga más de un paso, que tú puedas verificar el resultado, y que si sale mal no pase nada grave.
Cuando termine, califícalo. Lo bueno lo anotas. Lo malo también, porque mañana lo usas.
Lo incómodo de este día es que casi siempre el resultado llega al 70% y tu instinto es concluir que no sirve para trabajo serio. Fíjate mejor en dónde se cayó ese 30%: casi nunca es capacidad, es que no le diste un criterio que tú tenías en la cabeza y no escribiste. Eso es información valiosa sobre tu propio proceso, no sobre el modelo.
Día 7 — El cierre honesto
Media hora, sin herramienta abierta. Saca tu archivo de notas y contesta tres preguntas por escrito.
- ¿Qué tarea de mi semana ya no debería estar haciendo yo? Esa es tu siguiente automatización.
- ¿Dónde se equivocó y yo no me di cuenta hasta después? Ahí es donde necesitas verificar siempre, sin excepción.
- ¿Qué le tuve que explicar más de dos veces? Eso va al documento del día 1, que a partir de hoy es un archivo vivo.
Qué hacer el lunes
La semana no te vuelve experto. Te quita el problema de la pantalla en blanco, que es el que detiene a casi todos.
A partir del lunes solo hay una regla que sostener: cada vez que hagas algo a mano dos veces, la tercera la conviertes en instrucción escrita. No necesitas una herramienta nueva ni un curso. Necesitas que ese reflejo se vuelva automático.
Y si quieres medir dónde quedaste parado en vez de suponerlo, corre la tarjeta de fluidez. Es incómoda a propósito.