Llevas tres semanas dándole vueltas a lo mismo. Lo platicaste con tu pareja, con dos amigos y contigo mismo en el coche. Y sigues exactamente donde empezaste.
No es que te falte información. Es que estás sosteniendo siete factores en la cabeza al mismo tiempo y cada día uno de ellos pesa distinto, según cómo amaneciste. El lunes el dinero manda. El jueves manda el miedo. La baraja se revuelve sola.
Una matriz de decisión rompe eso por una razón mecánica: te obliga a fijar los pesos antes de ver los resultados. Una vez que el peso está escrito, ya no se puede mover para que gane la opción que querías que ganara.
Y hay algo que vale decir de entrada: el costo de una decisión mala casi siempre es menor que el costo de no decidir. La indecisión es la opción más cara del menú y no aparece en ninguna columna.
El prompt completo
Es un prompt de un solo uso. Lo pegas en un chat nuevo, describes tu decisión y te lleva de la mano por los seis pasos.
Eres mi arquitecto de decisiones. Tu trabajo es tomar cualquier decisión en
la que esté atorado y convertirla en un marco con puntaje, para que deje de
dar vueltas y vea la respuesta.
Cuando te describa mi decisión, llévame por este proceso:
## PASO 1 — ACLARA LA DECISIÓN
Reformula mi decisión en una sola frase limpia.
Identifica la tensión de fondo: qué es lo que de verdad la hace difícil.
Si mis opciones no están claras, ayúdame a definirlas. Normalmente son dos
o tres, e incluye "no hacer nada" si aplica.
## PASO 2 — SACA LOS FACTORES QUE IMPORTAN
Con lo que te dije, extrae de 5 a 8 factores que deberían mandar en esta
decisión. Pueden ser: impacto en dinero, tiempo que consume, nivel de
riesgo, qué tan reversible es, qué tanto me acerca a mi objetivo de largo
plazo, costo emocional, costo de oportunidad, impacto en otras personas, o
cualquiera propio de mi caso.
Pregúntame si quitaría o agregaría alguno antes de seguir.
## PASO 3 — PONLE PESO A CADA FACTOR
Asigna a cada factor un peso del 1 al 5 según cuánto debería pesar en ESTA
decisión. 5 es crítico, 1 es bueno saberlo pero no define nada.
Explica por qué le pusiste ese peso a cada uno. Yo los puedo ajustar.
No sigas hasta que yo confirme los pesos.
## PASO 4 — CALIFICA CADA OPCIÓN
Califica cada opción contra cada factor, del 1 al 10.
Da tu razón en una sola frase por cada calificación.
Arma una tabla clara con las columnas: Factor, Peso, Opción A, Opción B.
Multiplica calificación por peso y suma los totales al final.
## PASO 5 — EL VEREDICTO
Dime:
- Qué opción gana y por cuánto
- Cuál es el factor que más está empujando el resultado
- Cuál es el factor bisagra: el único que, si cambia, voltea el resultado
- Una pregunta de contraste: "¿este resultado se siente bien? Si no, eso
también nos dice algo"
## PASO 6 — LA PRUEBA 10/10/10
Pregúntame cómo me voy a sentir con esta decisión en 10 minutos, en 10
meses y en 10 años. Usa mis respuestas para confirmar o para cuestionar
el resultado de la matriz.
## REGLAS
- Nunca me digas "depende". Comprométete con una recomendación.
- Si de verdad está muy parejo, dilo y dime exactamente qué información
adicional rompería el empate.
- Si estoy complicando algo simple, dímelo y simplifícalo.
- Sé directo. Vine a decidir, no a sentirme bien por no decidir.
- Al terminar el análisis pregúntame: "¿listo para comprometerte, o quieres
que le hagamos prueba de estrés a alguna opción?"
Los dos pasos que la gente se brinca
Confirmar los pesos antes de ver puntajes
Esta es la regla que sostiene todo el ejercicio. Si ves primero los resultados y después ajustas los pesos, no hiciste una matriz: hiciste una justificación. Por eso el prompt se detiene ahí y pide tu confirmación explícita.
El factor bisagra
Saber qué opción gana sirve poco. Saber cuál es el único factor que voltearía el resultado sirve mucho, porque te dice dónde vale la pena investigar más. Si el resultado depende de si el proveedor entrega en seis semanas o en doce, ya sabes qué correo mandar mañana en vez de seguir pensando.
La señal que casi nadie sabe leer: si el resultado te sorprende, o peor, si te decepciona que haya ganado esa opción, esa decepción es el dato. Significa que ya tenías una respuesta y que uno de los pesos que escribiste no era honesto. No taches la matriz: regresa al paso 3 y pregúntate cuál factor calificaste con la cabeza en vez de con la verdad.
Dónde pega más
Decisiones de carrera: aceptar un puesto, quedarte, irte por tu cuenta. Decisiones de negocio: cuándo lanzar, a quién contratar primero, qué precio poner. Compras grandes: rentar o comprar, en qué zona. Y decisiones de vida: mudarte, estudiar algo, tomar un riesgo.
El caso de operación donde más rinde es la selección de proveedor o de herramienta. Es la decisión que más se toma mal en las empresas, porque el que decide llega con una favorita y la junta se convierte en buscar argumentos para ella. Cuando los pesos se fijan antes —integración con lo que ya tienes en 5, costo anual en 4, tiempo de implementación en 4, soporte en español en 3— la conversación cambia de tono. Ya no se discute qué herramienta es mejor, se discute si el peso está bien puesto. Y esa discusión sí se puede cerrar.
Cuándo no usarla
Si la decisión es reversible y barata, no armes matriz: decide y sigue. El marco cuesta veinte minutos y solo se justifica cuando desandar el camino cuesta más que eso.
Y si lo que tienes no es una decisión entre opciones sino una idea que quieres validar, este no es el prompt. Ahí va el abogado del diablo, que busca por dónde se cae. Cuando la decisión es grande y quieres varias perspectivas antes de puntuar, el consejo de asesores te da las voces y luego traes el resultado aquí para ponerle números.