Hace un año, la pregunta de IA en una entrevista era decorativa: "¿usas ChatGPT?", tú decías que sí, y se pasaba al siguiente tema.
Ya no. Quien entrevista aprendió que todo el mundo dice que sí, y cambió la estrategia. Ahora te pregunta por el detalle. Y el detalle es donde se separa el que puso una certificación en el currículum del que de verdad cambió cómo trabaja.
Hay tres movimientos con los que la gente entra a estas conversaciones: la certificación que sacaste, la cosa que construiste, y el criterio que demuestras. Cada uno recibe un tipo de pregunta distinto y falla por una razón distinta. Aquí están las preguntas reales de cada movimiento, cómo se prepara cada una, y el problema aparte de cómo defiendes el número que escribiste en tu currículum.
Qué prueba cada movimiento
La certificación prueba que te sentaste. Lo que construiste prueba que llegaste al final de algo. El criterio prueba que sabes cuándo no usar la herramienta. En una entrevista bien hecha te van a tocar los tres, en ese orden, y el peso sube en cada paso.
Si vienes solo con el primero, la conversación se acaba rápido. Lo desarrollo desde el otro lado en la guía de los tres movimientos; aquí me concentro en la entrevista.
Movimiento 1 — La certificación
Nadie te va a preguntar el temario. Te van a preguntar qué hiciste con él. Estas son las que salen:
- ¿Qué de lo que aprendiste ahí cambiaste en tu trabajo la semana siguiente?
- ¿Qué parte del curso te pareció que no aplicaba a tu realidad y por qué?
- Explícame un concepto del curso como si yo no supiera nada del tema.
- ¿Qué buscaste por tu cuenta cuando el material se quedó corto?
La respuesta que hunde: "aprendí mucho sobre prompts". La que funciona nombra un antes y un después medible en tu propio trabajo. "Antes revisaba las cotizaciones una por una y me llevaba la mañana del viernes. Después del módulo de estructuración armé una plantilla de revisión y ahora son cuarenta minutos, y encuentro más errores porque siempre reviso las mismas ocho cosas."
Prepárate una de esas por cada módulo importante. Con dos bien contadas ya ganaste el bloque.
Movimiento 2 — Lo que construiste
Aquí las preguntas se vuelven específicas, y es donde se cae quien mostró una demo bonita que corrió una sola vez:
- Enséñamelo. ¿Puedo verlo funcionando ahorita?
- ¿Quién más lo usa además de ti?
- ¿Qué pasó la primera vez que falló?
- ¿Qué le quitaste? ¿Qué parte decidiste no automatizar y por qué?
- Si te vas mañana, ¿alguien puede mantenerlo?
Las dos del medio son las que importan. "¿Qué pasó cuando falló?" no es una trampa: es la pregunta que distingue a alguien que llevó algo a producción de alguien que hizo un prototipo. Ten lista una falla concreta, qué la causó, qué cambiaste y cómo te aseguraste de que no volviera a pasar. Contar una falla te sube, no te baja.
Y "¿qué decidiste no automatizar?" es la más reveladora de toda la entrevista. Si contestas que automatizaste todo, acabas de decir que no piensas en riesgo. La buena respuesta nombra el punto donde pusiste un humano a propósito: antes de mandar algo a un cliente, antes de tocar un número que va a un estado financiero, antes de publicar.
El paso que todo mundo se salta: preparar la versión de dos minutos y la de veinte segundos. Casi todos ensayan la larga. Pero la pregunta llega en medio de otra cosa y tienes veinte segundos antes de que el entrevistador decida si quiere los dos minutos. La versión corta es: qué problema, qué construiste, qué cambió. Tres frases. Esa es la que abre la puerta a la larga.
Movimiento 3 — El criterio
Este bloque no tiene respuestas correctas, tiene respuestas que revelan. Las preguntas suelen venir disfrazadas de hipotético:
- ¿Cuándo no usarías IA para una tarea?
- Te entrega un resultado que se ve perfecto. ¿Cómo verificas que no está inventado?
- Tu jefe quiere automatizar algo que tú crees que no se debe automatizar. ¿Qué haces?
- ¿Cómo evitas que el equipo publique cosas que suenan a máquina?
- ¿Qué información de esta empresa nunca meterías en una herramienta de IA?
La última es una prueba de seguridad encubierta y mucha gente la reprueba con una respuesta ligera. La respuesta correcta es aburrida y concreta: datos personales de clientes, información sujeta a contrato de confidencialidad, credenciales, y cualquier cosa que no puedas ver en la primera plana de un periódico sin sudar. Y después la política: qué sí se puede meter y en qué herramienta aprobada.
Para la de verificación, la respuesta que quiero escuchar tiene un método, no una intención. "Le pido la fuente de cada cifra, abro dos, y las que no puedo abrir las trato como si no existieran." Eso es un método. "Siempre reviso todo" no lo es.
Cómo defender el número que pusiste en el currículum
Escribiste "reduje 40% el tiempo del reporte semanal". Te van a preguntar de dónde salió. Y si titubeas ahí, el resto del currículum se vuelve sospechoso.
Un número se defiende con cuatro piezas, y tienes que poder decirlas de corrido:
- La línea base. Qué medías antes y cómo lo sabías. "Eran cuatro horas los viernes porque lo tenía bloqueado en el calendario."
- Qué cambiaste exactamente. No "implementé IA". Qué paso del proceso dejó de existir.
- Cómo mediste después. Con qué, durante cuánto tiempo, y sobre cuántos casos. Un mes es defendible; una semana buena no lo es.
- Qué no mejoró. Esta es la que casi nadie trae y la que más credibilidad da. "El tiempo bajó, pero la primera versión tenía más errores de formato y tuve que meter un paso de revisión."
Si al armar estas cuatro piezas te das cuenta de que el número no se sostiene, bájalo antes de la entrevista. Un 25% que puedes defender vale más que un 60% que se cae con dos preguntas.
El simulador: que la IA te entreviste de verdad
La forma barata de practicar es pedirle a Claude o a ChatGPT que te haga preguntas. El problema es que por defecto te van a felicitar. Este prompt es para que no lo hagan. Va completo.
Vas a entrevistarme para el puesto de [puesto] en [tipo de
empresa]. Eres quien tomaría la decisión de contratación, no
alguien de recursos humanos. Eres escéptico por profesión.
Contexto sobre mí:
- Certificación / formación: [pégala]
- Lo que construí: [descríbelo en 3 líneas]
- Los números que puse en mi currículum: [pégalos textuales]
Reglas de la simulación:
1. Una pregunta a la vez. Espera mi respuesta antes de seguir.
2. Después de cada respuesta mía, haz UNA repregunta que ataque
la parte más débil de lo que dije. Siempre. Aunque haya
contestado bien.
3. Cubre los tres bloques en este orden: primero la formación,
después lo que construí, después mi criterio.
4. En el bloque de criterio incluye al menos una pregunta sobre
qué información NO metería en una herramienta de IA.
5. Cuando yo cite un número, exígeme la línea base, cómo lo medí
y durante cuánto tiempo. No aceptes "aproximadamente".
6. No me felicites. No digas "buena respuesta". No suavices.
Cuando terminen las tres rondas, para la simulación y dame:
- Las 3 respuestas más débiles, con la frase exacta que dije y
por qué me habría descartado.
- Las 2 preguntas que evadí sin darme cuenta.
- Una versión reescrita de mi peor respuesta, en primera
persona, de máximo 4 frases.
Empieza con la primera pregunta. Nada de introducción.
Córrelo dos veces. La primera te va a ir mal y vas a querer justificarte; no lo hagas, contesta y sigue. La segunda es donde ves el cambio, porque ya sabes dónde estaba el hueco. Si quieres llevar la práctica más lejos, en la guía del coach de entrevistas está el sistema completo.
El error que cuesta más caro
Preparar respuestas y no preparar preguntas.
Al final te van a decir "¿tú qué quieres preguntar?" y ahí se decide más de lo que la gente cree. Si preguntas por el horario, cerraste como candidato promedio. Si preguntas qué proceso de la empresa hoy consume tiempo de gente cara y nadie ha tocado, acabas de cambiar la conversación: dejaste de ser alguien que quiere el puesto y te volviste alguien que ya está pensando en el problema.
Lleva tres de esas. Escritas. No confíes en que se te van a ocurrir.